sábado 21 de noviembre de 2009

Esta es una entrada sobre Tijeras, papel cortado...

Dije que te amo en la entrada pasada. No lo haré de nuevo Rogelio ¿Qué crees? ¿Qué una puede amarte muchas veces en su Blog personal? (Mis preguntas retóricas son tan sentimentales)
No, ya no. si sigo diciendo esas palabras se desgastarán como lo hace mi cabello cuando hace mucho aire y se enreda solo y me cae en la boca y me da asco porque recuerdo esa historia de la niña que se comía el pelo y un gran día escupió una gran bola de pelos. Como un gato.

Nombre, ya no.

Prometo ya no amarte como lo hago en publico (mi reducido público) con esa curiosidad que puede brindar el servicio de la internet, ya no dejar que todos se enteren de lo feliz que me siento en época de finales. Pero, ya te dije que no lo diré y me importa un cacahuate que quieras que lo escriba una y otra y otra vez; sólo porque quieres agarrarte de mi fama (mi poca fama) y andar diciendo por ahí que tu novia te escribe que te ama en su Bitácora virtual ¿Qué creíste? ¿Que te ibas a salir con la tuya?

Nombre, ya no.

Como esas veces que vemos la película elegida por ti y que sigo la corriente porque tú pagas la entrada, o esas otras en que sólo queremos ver el cielo y nos quedamos callados por horas, o esa otra vez que me callaste con un beso para que me pusiera a hacer la tarea y me obligaste con la mirada a no levantarme de mi asiento hasta que terminara al menos dos cuartillas de la reseña para la clase de Subjetivita. Esas veces te saliste con la tuya y yo resignada a mi triste realidad dije que sí, que comeríamos un burrito y que me llevarías a casa temprano. Que sí, que debo dejar de hacerme la chiflada y comprender un poco más a mi hermano. ¡Pero no más! Dije que te amo en la entrada pasada y ésta será sobre Tijeras, plastilina o excursiones al Caribe.

Eso haré hablaré de otra cosa porque no quiero que andes diciendo que tu novia escribe que te ama en su bitácora virtual, dejando a la intemperie sus más íntimos secretos y sobretodo: que vergüenza que la gente sepa que cada vez que me ves me cuentas un chiste diferente o que sugeriste ver Luna Nueva por "cultura general". O que cumples años en diciembre y no sé qué regalarte, además de que quiero copiar completito tu trabajo de historia del Español.

Nombre, ya no. Mejor hablaré de Tijeras, papel cortado, exámenes y Subjetivita.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Cuestiones de Noviembre

La vida no es simple, a pesar de que muchas veces se nos simplifica. Eso dice Shakira en una intro a una de sus muchas canciones amorosas: entre todos nuestros años, hay un momento que la vida parece que se nos simplifica y dejamos de consultar las líneas de la mano...
Cuando voy en el camión, camino a la escuela, siempre miro mucho mi mano. A veces, la gente me mira, pensando que sólo soy otra enferma de Tourette. Pero, a pesar de que cuando estoy contigo la vida se me simplifica, no puedo evitar mirarme mucho las líneas de la mano.

Es como entender la anatomía de mi universo. Y ahora mismo paso por esa etapa de no saberme adecuada a la situación social, política y económica de mi entorno más cercano. Odio lo que pasa en Filosofía y Letras, odio las palabras de Subjetivita en esa conferencia del medio ambiente, odio no tener dinero para comprarme el último disco de Regina Spektor (esto último, comentario bastante materialista, me vale) Que triste. Además estoy adquiriendo cada vez más mocos y tos. Y agh.

A final de cuentas, nada de eso importa, ¿Sabes? Siempre prefiero quedarme con tu amor por las tardes y olvidarme de que no sé cómo pasar la materia de "Estética". Y ser estúpidamente feliz. Como una muñequita de trapo (Soy un Muppet contento) Eres el que me grita desde arriba del acantilado, el que me saca del mar de ideas tontas, eres... Buaj, el final del camino. Y estoy muy cansada.


Y vaya que te amo. (¡diablos que sí!)


jueves 12 de noviembre de 2009

Intermedio


No tengo nada más que decir. Sólo enseñarles un video.
Uno bonito y bailable, uno de amor tal vez...
Debo terminar mis trabajos finales y leer, leer, leer ...
Pronto saldré de clases (finally) sino, me volveré loca.

(Y tú, tú eres todo lo demás, lo importante)

lunes 9 de noviembre de 2009

Cuando eres como un libro abierto y nadie te lee

Normalmente nadie nota sucesos que se supone debería notar: Cuando la nuez tiene puntitos negros puede tener gusanos y que en otoño-invierno el Sol no se oculta en el cerro de las Mitras, sino por la Sierra Madre Oriental (casi donde termina el Cerro de la Silla). Tampoco nota que la primera estrella en salir no es estrella, es Venus (el planeta más brillante) y que este no titila (Esta palabra sí existe) como las otras estrellas que de seguro ya murieron allá en su localidad.

[Eres la primera estrella de la noche, el planeta más brillante y las sorpresas de la nuez]

¿Has notado que el número 9 es el número atómico del flúor?

[Para quienes no conocen el flúor: su símbolo es la F y es parte de los elementos halógenos (Es el más electronegativo y reactivo de todos los elementos. En forma pura es altamente peligroso, causando graves quemaduras químicas en contacto con la piel) Ese es el número 9 de la tabla periódica. Un gasesito amarillo ALTAMENTE peligroso. ¡Bah! El 9, también es considerado por algunos como la cifra del saber supremo que induce a la Totalidad que es 10 (diez). (El 10 es el SEFIROT en la Cábala y el nueve conduce a ese Sefirot, a esos “senderos”) A ver, el 9 es el triángulo ternario, es decir, triplicidad de lo triple, que simboliza los tres mundos (no sé cuáles mundos, pero supongo que se refiere a lo de Salomón) o a esos ritos medicinales en donde el 9 representaba la triple síntesis (corporal, intelectual y espiritual). Pero no todo es bonito para el 9, así como para el 13 en la cultura occidental, El 9 () es un número de mal augurio en la cultura japonesa, pero de buen augurio en la cultura china y para los hebreos el nueve simbolizaba la verdad. (Que contradicciones) Curiosamente ayer estaba viendo Seinfeld (Fui a ver una pelicula de comediantes en donde sale Adam Sandler) y Jerry Seinfeld es supersticioso del número nueve. 9…. y en los países anglosajones, los gatos tienen nueve vidas. El número nueve es un número mágico para los satanistas (eso dice Wikipedia) ¡SATÁNICOS! y en la mitología Mexica, hay nueve infiernos. Nueve méndigos infiernos. Y ya. Espera, en el fútbol soccer, el numero nueve es de los dorsales mas importantes en el campo; perteneciente al delantero punta. (Como el Cristiano Ronaldo)]

A lo mejor los días que caen en 9 deben ser bonitos (a pesar de ser lunes). A lo mejor todos los días deberían ser bonitos (contigo, sólo contigo)Pero bueno, normalmente nadie nota sucesos que se supone debe notar.


Eres mi suceso. Mi sefirot. Sendero. Sephirot.

viernes 6 de noviembre de 2009

No he hecho nada interesante. Estoy a final de un seudosemestre y me duelen las yemas de los dedos. Los quiero.

domingo 1 de noviembre de 2009

Still I wake up in the morning thinking of you

He perdido casi todo lo que amo, exceptuando mi entorno más cercano. Lo he perdido (no en el sentido estricto, no me refiero a la acción de perder la vida por ejemplo) porque soy una despistada y a veces, muchas veces, no sé lo que digo; pareciera que la boca se me va sola y comienza a jugar con las palabras, acomodarlas, adormecerlas, les da una libertad que tal vez no merecen. No sé si eso signifique ser poeta (porque según Subjetivita el poeta no se rige por las normas sociales implantadas en La República, por eso y muchas cosas más Platón no los quería) Además, según yo, ya todos quieren ser poetas. Y curiosamente hay cosas que María Zambrano describe sobre los poetas que me hacen pensar que todos podemos ser uno. No estoy diciendo que cualquiera pueda serlo, no. Yo no puedo la mayoría de las veces por falta de rigor. Me vale.

Volviendo al tema de que pierdo todo, he perdido cosas meramente materiales y a veces hasta me he perdido a mí. Y ya. Sólo que me queda estar sola. No me importa estar sola, de verdad. sinceramente, a veces quiero que todos se borren. Desaparezcan. No me importa a veces: perder peleas, trabajos finales, mis aretes favoritos, el dinero de la semana, la naranja que traía en la mochila, discusiones con mi madre, las llaves del carro, la mochila de mi hermano, libros de la biblioteca, libros para mis niños, horas clase, ensayos programados. No me importa perder esas cosas (a veces)

Bien, a eso me refiero cuando pierdo cosas que amo. Pensarán que mi estúpida ingenuidad me hace amar casi todo lo que me rodea, pues sí. Tal vez sí. Tal vez es como la ingenuidad del cronopio (No digo que yo sea cronopio, porque también he perdido buenos cronopios y los cronopios no pierden cronopios) Tal vez amo las horas clase con Dalina, los libros para niños y a mi madre.

Al final del día, prefiero quedarme contigo. Porque de todas maneras estoy sola y contigo. (Esto no es una paradoja, realmente pasa) pierdo todo, me pierdo a mí, pero termino contigo. Y a veces, aunque no estoy contigo, también estoy sinticontigo. Aunque conmigo cargo demonios y fantasmas y rodeos y palabras hirientes y golpes y te amo.

He llegado al punto de contradecirme: Pierdo todo lo que amo. Casi todo. (Tú vas más allá porque te amo y a parte eres mi entorno más cercano) Entonces, pierdo casi todo, por mi manera despistada de verme en la vida, te he perdido a ti muchas veces pero hay un hilo delgado, fino. Que no te deja, que no te deja dejarme sola.

miércoles 28 de octubre de 2009

Pensamientos mañaneros

Me desperté con unas ganas de pelearme con mi mundo (escribir aquí un artículo estilo Vanidades) pero no lo haré; Luego me malinterpretas.

Después de analizar mi vida a los 21 años, creo firmemente que los demonios siempre nos terminan lastimando (sí, los demonios: Esos) se nos montan en la espalda y poco a poco nos van cortando las alas, pero ¡bah! Nadie puede deshacerse de ellos. Nadie ¿Qué haces tú con los tuyos? ¿Cómo los dominas? ¿Cómo los ignoras? Los demonios, a veces también conviven con fantasmas (que no son lo mismo querido lector) Los fantasmas no te hablan tanto, sólo se quedan ahí mirando en silencio, disfrutando del dolor causado.

- ¿Crees que soy una pendeja?
- Bueno, yo creo que más de uno lo cree, pero eso es independiente a lo que termines haciendo y a lo que te hace feliz ahora.

Por mí demonio, arrástrate al infierno. Y tú fantasma atragántate en su silencio. Uno aprende con el tiempo como lidiar con ambos, a verlos con cariño: más al demonio que al fantasma.

lunes 26 de octubre de 2009

Soy la Reyna aunque no lo sepas

Maxie dice:
*muy bien
*uy fue un lunes no tan feo
*me sentí bien la mayor parte del día
*tu que onda?
Chiquita dice:
*pues estoy en la fac
*tengo clases a las 7 30 :S
*pero estoy considerando no entrar
*quiero irme a casa
Maxie dice:
*he he, no sea floja
*que tipo de ejemplo le pones a tu reyno?
Chiquita dice:
*ajajajajaja
Maxie dice:
*siendo la reyna de la Facultad de Filosofía y Letras
Chiquita dice:
*:D
*no soy la Reyna
*jajaja
*aunque debería
*Quiero ser la Reyna de algo
Maxie dice:
*puedes ser la reyna sin que nadie lo sepa
*:b
Chiquita dice:
*siempre animandome los lunes, Oliver.
*:D

domingo 25 de octubre de 2009

Sobre el retrato de Zoe y otras mentiras

Es así como terminas conquistada, por favor. Tengo muchos poemas que debería modificar, revolver y otros demonios que sistematizar y uno que otro fantasma agobiándome mientras los escribo. Estúpidos y silenciosos fantasmas, cómo matarlos si ya se murieron.


Tú en cambio eres real. Eres real en la medida en que son reales las verdades que nada significan y que junto a esas mentiras significativas como la presencia de Zoe tienen un significado infinitamente más amplio que la verdad más contundente. Ven; no me rechaces tan sólo porque estoy impregnado de aquella ausencia. Ella no es más que un recuerdo que en nada atenta contra nuestro amor. Tu cuerpo tiene la firmeza y la concreción de las cosas aprendidas de memoria, no por un esfuerzo, sino por una costumbre. El de ella era siempre algo ajeno, mancillado por las implicaciones equívocas que de él emanaban; pero que de él emanaban como un perfume. Tenía leyenda. El tuyo tienen más tangibilidad que todos los cuerpos; aquí ahora. No hay duda de él. Es axiomático. La ausencia de Zoe es, por el contrario, totalmente equívoca, llena de problemas que desafían la más amplia longitud de esos conocimientos especialísimos que sólo sirven y no sirven casi nunca, para demostrar hechos tan absolutamente estúpidos como que dos y dos son cuatro o como que el sol sale todas las mañanas a una hora definida. Yo te amo. No me mires así. Yo sé que porque te hablo de ella, el odio de tu cuerpo hacia el de ella se enciende como una hoguera en la noche. Pero no se trata de eso, no se trata de eso para nada. Las suposiciones que nos hacemos acerca de ciertas perfecciones subjetivas no tienen nada que ver con el significado de esa realidad real que todo siempre encierra. Zoe no era perfecta. ¡Si tú supieras! Si tu entendimiento fuera capaz de asimilar el grado superlativo de la falacia que la existencia ambigua de todos los actos de su vida encierra, no me rechazarías como lo haces ahora. Después de todo nosotros habremos salido ganando con su disolución en nuestra memoria. Queda de ella el hueco que su gesto tallaba en el espacio. Anoche me di cuenta de ello cuando vi que el espacio que media entre los dos jarrones chinos, el espacio que ella ocupaba sobre el sofá abullonado color paja, permanece ya inmutable, no vibra ni se convulsiona de exigencias dictadas por un afán de tenerlo todo entre las manos, con la firmeza con que los dedos envuelven la empuñadura de un florete o el grip de una escopeta, y es un espacio nada más, un espacio que alguna vez estuvo ocupado por un hecho de existencia dudosa en el tiempo y que porque ésta era tan dudosa no sirvieron para modificar ni el espacio ni el tiempo en el que discurría. El hecho irreductible en el que venían a parar esas verdades es que al final de las veladas, cuando nos levantábamos de la mesa o cuando nos despedíamos de los anfitriones, no quedaban en los ceniceros los vestigios retorcidos de una pedantería hecha de cigarrillos que olían a carreta de gitano, ni los perfumes ni las imágenes de un esplendor tenazmente calcado de un manierismo inspirado en las más lamentables especulaciones del barroco cinematográfico. Y es que la ausencia de esos cigarrillos con boquilla dorada herían los ceniceros, y la negrura de los gestos no realizados contra los cuadros que pendían de los muros y que así eran recordados —como cosas que ya, en este entonces que lentamente se desvanece como la sombra de un moribundo contra un muro encalado, sólo invocan aquel entonces de su presencia lúcida y unívoca, como la súbita memoria de un sueño que nadie, sino ella, soñó.

Te aburro y te he mantenido insomne con todos estos datos tediosos acerca de Zoe. Si ella nos hubiera escuchado o hubiera adivinado los desvaríos que su recuerdo, la imposibilidad de evocarla con toda claridad, invocan tendrías una justa razón para odiarla. Pero yo estoy aquí, a tu lado, junto a tu cuerpo cuya dulzura me agita y que mis manos desgastan lentamente como la saliva tenaz que afila una golosina ávidamente guardada para mí y para nadie más. Después de todo, los secretos sólo sirven para ser divulgados; máxime cuando los secretos, como las mentiras, nunca resisten el análisis devastador de la mirada interior. La contundencia de ciertos axiomas es la medida de su falacia o de su inefectividad. Tú fumas, sencillamente, cigarrillos con filtro y el espacio que ocupas se desocupa claramente, sin el menor lugar a dudas, cuando ya no te toco, cuando apagas la luz, cuando cierro los ojos, cuando te olvido.

Enciende la luz. Estoy para siempre harto de esas reticencias mujeriles infundadas. No quiero que lo que algún día será tu recuerdo en mi memoria esté sometido a ninguna posibilidad de falacia. Enciende la luz y repíteme tu nombre claramente al oído. Quiero saber quién eres, indudablemente. No quiero que en un entonces que alguna vez vendrá pueda decir que ignoro. ¡Ah, qué bien, qué sabiamente sabes dormir a mi lado y qué grata y concreta me será tu memoria cuando ya te hayas ido!

Yo quiero conocerte ahora como se conoce una montaña y no como se ignora una caverna. Ven, ven aquí junto a mí. Te lo imploro. Ven. Que nunca haya olvido entre tú y yo


Salvador Elizondo

viernes 23 de octubre de 2009

Primer Mandamiento

Existe el dolor.


[Y me muero de los mismos rostros,
de inseguridades,
de ausencias,
de dolor,
del dolor del amor.

porque la tristeza
también mueve palabras
y
las infinidades del dolor
también nos muerden las manos]