miércoles, 22 de marzo de 2017

#NotAllMen

Nos dicen que no tengamos miedo
Porque no todos
(Aunque sí todas)
Nos dicen que paremos de llorar
y de gritar
Porque no todos
(Aunque sí todas)
Que les duelen las paredes
les duelen las palabras
y el enojo y las miradas
Que si estas palabras las tejemos con violencia
limitamos el acceso
el diálogo abierto con los no todos
Que los rostros de angustia
se ven mal en las fotos
Porque no todos, en serio
(Aunque sí todas)
Nos dicen que ya fue suficiente
y por eso no todos
Aunque sí todas.

Sí todas nos morimos
Sí todas nos lloramos.
Y nos recordamos con un miedo
uno profundo
uno que nos acompaña
y lo llevamos hasta el entierro.


jueves, 2 de marzo de 2017

Leer para vivir aunque sea a medias

Hay una creciente relación que las personas han hecho respecto a la lectura y el proceso de sanación. Normalmente cuando estás triste, deprimido o sientes que perdiste parte de tu alma puede que las personas te recomienden leer. Y en mi caso (perdonen si siempre uso "mi caso" pero es que así es este blog) parece todo lo contrario. Hasta hace unas semanas, leer me dolía de forma curiosa. Era una especie de incomodidad, como cuando recién sabes que te vas a enfermar de la garganta y despiertas por las mañanas con el picor. Tardaba mucho en concentrarme, en acabar libros. Sin embargo, como leer ya es un hábito, leía fragmentos, poemas, textos cortos, porque podía aguantar el dolor un ratito. 
Seré sincera, quizás no leía porque este hábito se formó de la mano de Rojo. Los libros nos acompañaron muchos años y es difícil retomar un hábito en la soledad, aun cuando leer es un acto en solitario. 

Hace unos días mi amiga Caracol me decía que cómo me daba tiempo para leer lo que leía. Cuándo, cómo me permitía destinar mi tiempo a lo solitario (pero que a la vez no es porque leer también es estar acompañado de ficciones). Creo que leer se convirtió en un medio para vivir, aunque no es el único, sí me ha ayudado a muchas cosas, aunque no a olvidar mi amor a Rojo. Creo que en realidad me lo recuerda en cada palabra, conjunción, personaje, fragmento, autor. 

Los horarios que nos poníamos para leer (sí, teníamos horarios). Las charlas. Los cafés que él se tomó y que yo acompañé con té. Las idas en el transporte público donde yo leía y él me observaba envidioso porque él sí se mareaba leyendo. Las esperas en el aeropuerto. Las canciones que pusimos de fondo. Los diálogos de Platón, las ideas de Marx y Foucault, mis libros para niños que le leía en voz alta, sus consejos para mis videos, las compras impulsivas de más libros que no necesitábamos, los libreros que fuimos llenando... Judith Butler, Julio Cortázar, Rubem Fonseca, Michel Houellebecq, Italo Calvino, Gayatri Spivak. 

Y el Erre de Margot, la pequeña, pequeña historia de una casa en Alfa Centauri.

lunes, 20 de febrero de 2017

Is it too late now to say sorry?

Llegaste tarde a la fila de las tortillas y te quedaste con hambre.
Llegaste tarde al estreno de la película por comprarte zapatos nuevos.
Llegaste tarde al concierto de Justin Bieber, ya sólo queda una fecha.
Llegaste tarde a cuidar de mi corazón cuando más te necesitaba.
Llegaste tarde a la fiesta por no saber usar el google maps en el iPhone 7 Plus.
Llegaste tarde a mi cumpleaños por no saber decir que no.
Llegaste tarde todos los días durante muchas semanas y yo traté de preparar la cena.
Llegaste tarde a mis videos, nunca los veías.
Llegaste tarde a mi vida y como quiera te amé con cada centímetro que me daba la paciencia.
Llegaste tarde para cumplir tus promesas, empezando con el concierto de Justin Bieber y terminando con todas las que me dijiste un día que estabas contento.

jueves, 16 de febrero de 2017

Cómo superar a tu ex o este artículo podría estar en Buzzfeed

Sé que en la red podemos encontrar miles y miles de experiencias de superación al ex. Algunas bastante fundamentadas, como ésta, lo cual se agradece.  
Pero yo no iba a estar tranquila hasta que escribiera (que me sirve de terapia, hablaré más abajo sobre eso) cómo le he hecho para sentirme mejor (o peor dependiendo del caso de mis decisiones).

Así que aquí van mis recomendaciones:

1. Sí es el fin del mundo. Así es. Nadie te lo va a decir (a menos que sea un buen amigo, como René) pero terminar una relación sí es el fin del mundo. PERO, Lo bueno de los fines del mundo es que puedes construir otro. Otro mundo donde después de la oscuridad se hace la luz y puedes tener animalitos, florecitas y una roomie bien buena onda. Entender que es el fin del mundo también te ayuda a comenzar el proceso de clausura, ponerle la cintilla de "Nopaseyatodosemurióalv". Aceptar el fin es también aceptar el comienzo. 

A otra cosa mariposa

2. Dice Amelia Andrade que lo padre del fin del mundo es que podemos transformar la experiencia negativa en una fuerza liberadora. Ya sé que me leo como Madame Sassu, pero la verdad es que podemos convertir toda nuestra tristeza (u odio, depende) en arte, tuits, memes o videos (como el pasito perrón, una obra de arte de nuestra época, agradezco al cielo vivir ahora). Personalmente he escrito más que lo que había hecho en años, una prueba viviente es este blog. La escritura como terapia me ha funcionado de mil maneras. Sólo hay que cuidar no mencionar al ex directamente, principalmente porque te puede demandar o escribirte para decirte que ya le pares a tu pedo con ese Twitter dedicado a la miserable experiencia de andar con él. (No lo digo por mí, sino por una amiga). Así que cuida no mencionar su nombre o el tatuaje de la pelota de béisbol que lleva en su brazo. 

A publicar ese libro, mijita


3. Escucha y baila reguéton. Oquei, ya sé lo que vas a decir: No pero Ale, yo soy bien selectivo con mi música y sólo escucho a una banda escocesa que no ha firmado contrato con ninguna transnacional. Yo sé que eres un conocedor de la "buena" música, pero te prometo que no le vamos a decir a nadie si bailas como si no hubiera mañana. Es más, puedes hacerlo esos días que estás solo y que nadie te ve. El reguetón me ha servido de muchas maneras, sobre todo porque como su letras son repetitivas puedes bailar sin pensar en nada. Sólo te dejas llevar por la música y listo. Un beat sencillo, repetitivo y que mueve tus hombros. 


Gif de apreciación
Aquí sí salen bailando

4. Si bien es cierto que debemos aceptar cualquier invitación para distraernos, trata de no cogerte a tu crush. Tengo varias razones para que evites esto, pero por el momento sólo recuerda que como dicen en Cuando Harry conoció a Sally, estos crushes podrían no ser de transición y sería una pena que mezclaras sentimientos y terminaras lastimando a alguien. Estar quebrado no te da derecho de lastimar a otres. Imagina que aún no superas a tu ex y ahora también tendrías que ver cómo superar al crush, ya sea porque tiene novia o porque fue a visitarte y no sabes cómo decirle que se vaya de tu departamento porque ya te tiene harta. Si tienes bien claro que sólo es coger o algo similar, dile esto al crush o la persona con la que decidiste hacerlo y así todo será más sencillo. 

Recuerda que si le dices que sí a lo primero que te haga caso puede que todo sea muuuuuy incómodo

5. Aprende a estar solo. SÉ POR EXPERIENCIA PROPIA que no es sencillo. Pero aprender a estar solo te ayuda mucho a conocerte, hablarte y quizás, no sé, a quererte más. Estar sola, caminar sola, comer sola, ir al cine sola, etc. no tiene por qué ser tan triste como se lee. Cada día donde te das cuenta que eres independiente, libre y, sí, dilo, soltero, va siendo una pequeña victoria. Cuando cargué por primera vez, solita, unas bolsa de arena para gato desde el Walmart hasta mi departamento me sentí increíblemente libre. Sé que no es el mejor ejemplo, para muchos les parecerá triste, pero para mí fue un acto que me dio autonomía. Hacer las cosas por mí misma, sin ayuda de nadie, es una de las experiencias más difíciles pero también las más satisfactorias.

No es taaaan malo como parece, lo prometo.
6. Estar solo no significa que estás solo. Me explico: Disfrutar nuestros momentos en intimidad con nosotros no significa que debas alejarte de tus amigos. Aprovéchalos. Búscalos si es necesario. Pero sal y diviértete. Trata de reconectarte con amigos que hace mucho no ves, escríbeles a los que están lejos, invítalos a comer a tu casa, pero contáctalos. En momentos de tristeza o de ansiedad porque quieres marcarle a tu ex, un buen amigo siempre te podrá escuchar. Sé que para muchos de nosotros es complicado mostrarnos vulnerables o pensamos que somos un pesar, sin embargo, un buen amigo siempre estará ahí para leerte o escucharte. No te aisles. 

Déjate querer, pues. El amor no sólo es con tu pareja. El amor se cultiva en todas partes, sé revolucionario y ama a tus amigues.

7. Ponte guape y tómate muchas selfies (no importa lo que digan). Otro de las cosas que me ha servido mucho para quererme es jugar con mi estilo y encontrar en mi clóset elementos que hagan verme diferente cada día. Ponerme guapa no significa que lo haré de acuerdo a los estándares occidentales o típicos de las revistas de moda, sino verme guapa para mí y por mí. No tienes que salir en una cita para ponerte ese vestido que tanto te gusta. No tienes que verte como te dicen que debes verte. Córtate el cabello, ponte esa falda, esa sudadera, no te maquilles, maquíllate. Y luego tómate selfies. Ves, estás guapísime.

Muchas selfies en espejos altos

Esas son algunas de las cosas que he tomado en cuenta en mi proceso. No es fácil pero definitivamente me han ayudado a controlar mi ansiedad y a no caer en un pozo de self loathing sin fin. No pretendo que te ayuden de inmediato aun así quería compartírtelo. Nunca se sabe cuando estos consejos podrían realmente funcionar. O no.


P.D. También sirve escuchar esta canción:

martes, 14 de febrero de 2017

Todos los días eran nuestros

Uno de los monólogos internos que más me gustaron de la protagonista de Todos los días son nuestros de Catalina Aguilar Mastretta es cuando se pregunta sobre La Cosa. Llamaba "La Cosa" a esa situación/hecho/actitud que hizo que terminara con su pareja, Emiliano. No pude evitar reírme porque siempre que terminamos una relación los amigos nos ven con carita triste y siempre viene la tan temida pregunta: ¿Por qué? ¿Cuál fue "La Cosa" que hizo que tan bonita relación se fuera al carajo? En la feria del libro de Guadalajara del año pasado, un escritor me preguntó por Rojo y pude ver con detenimiento esa carita triste en donde yo me reflejaba. Porque sí, no sabía por dónde comenzar y decir el por qué, el cómo, el qué. 

No fue más grande el pleito que la reconciliación. Es la suma lo que nos fue ganando.


Así como María, la protagonista, no sabe responderse, me pasa muy seguido a mí. Sobre todo cuando voy por la calle (normalmente es del metro Hidalgo a mi trabajo) y me pregunto sobre La Cosa. Para razones de síntesis siempre respondo a los conocidos que todo tuvo que ver con nuestro intento de matrimonio y el vestido, que sí, eso fue la gota que derramó el vaso, pero para mis razones y mis culpabilidades siempre termino dándole vueltas a mil cosas que terminan hablando de mí. No fui suficiente. Ni pareja, ni amante, ni mujer, ni compañera, ni nada. Y así es como termino odiando mi recorrido matutino o vespertino al metro. Y también odiándome a mí. 

Pero de hecho de eso no se trata este texto, sino más bien de cómo nos vamos enterando de la suma de cosas que nos separa del otre. Del que creíamos el amor de nuestra vida. Porque yo hasta octubre del 2016 sí lo creía. 

No me acuerdo en qué tiempo, pero en uno pasado, era el amor de mi vida, el viejo de mi vejez, el papá de los hijos que no tengo. Era el agua de mi propio aliento y la memoria que tiene mi piel -entre el cuello y el pecho- lo guardó tan cerca que puede sentir sus dedos recorriéndola.

Luego de hacer un registro o conteo o análisis de qué es lo que fue mermando mi relación pasada, también encontré que quizás yo debí ver señales antes de que todo colapsara y terminara viendo cómo mi ex guardaba sus cosas en la maleta. Y así fue que quise saber si yo era la única mensita que no notó esos pequeños detalles que eran luces rojas y me decían: CORRE ALE, ANTES DE QUE TE EMOCIONES MÁS. 


Y sí los encontré. Y fue muy extraño porque los encontré en mí misma. Encontrar estas pistas no fue nada sencillo, pero también me ayudó una columna del New York Times llamada: Aprender a respirar me ayudó a superar una ruptura amorosa. La verdad es que los últimos meses antes de la separación me veía terrible. No podía respirar. No podía dormir. Estaba deprimida. No tenía trabajo. No tenía nada. (Casi como ahora pero con una pareja que le importaba un comino). Creo que inconscientemente ya sabía que Rojo un día llegaría y me diría que no se quería casar conmigo. Habían sido dos años en donde el tema estaba sobre la mesa y, aunque él me lo había pedido, seguía dándole la vuelta. Además de eso, entre su trabajo y su maestría, parecía como si yo de repente me hubiera convertido en un estorbo. Era la morra sin trabajo que sólo hace videos por convivir. La morra que lo interrumpe en sus salidas con sus amigos. La morra que se preocupa por niñerías y feminismo. La noche que lo vi por última vez me declaró que aún tenía muchas cosas qué hacer por sí mismo y yo no estaba incluida. Y en ese enunciado me cayó el veinte de que yo ya lo sabía. Mi cuerpo, como dice el artículo, lo sospechaba desde hace meses. Mis tuits tristes, mi llanto, mi enojo feminazi, mi falta de concentración en los libros y ensayos, mi falta de escritura. Todo. Todo mi cuerpo lo sabía. Sabía que no se veía a futuro conmigo.

Estos detalles que fui encontrando poco a poco y que me fueron reconciliando conmigo misma también me han hecho entender qué es lo que amé de Rojo. Y qué es lo que me duele. Creo que nunca conoceré a una persona tan a detalle como a él o más bien creo que estoy cansada de conocer a una persona de esa forma. No sé.

Pero sí lo conozco, como si nunca se hubiera ido, porque me quiso tanto y fuimos tan del otro como ahora somos del espacio en el que nos olvidamos.

Nunca sabemos realmente qué nos depara en el futuro, nunca sabemos a dónde vamos o con quién queremos caminar. Pero definitivamente son las personas las que nos marcan las pautas de lo que sigue, aunque nosotros así no lo queramos. Esas personas que se van, esas personas que llegan. Quién sabe. Lo que sí sé es que "La cosa" poco a poco se va haciendo más borrosa, como si ya eso fuera lo que menos importara. Supongo que lo que importa ahora soy yo y nada más. 



* Todas las citas son de Todos los días son nuestros de Catalina Aguilar Mastretta. 

lunes, 30 de enero de 2017

Mi hogar eras tú.

Si el hogar está dónde está el corazón
entonces
Qué hago con este hogar a oscuras
a medio operar
en espera de un milagro
conectado al respirador
con cita a las 3:00
despidiéndose de sus seres queridos
escribiendo sus últimas palabras
con una bucket list incompleta
este hogar
con deudas en servicios
intereses por retraso
focos quebrados
y colchones sucios.
Este hogar
que es mi corazón
Este hogar que ya no es tu corazón.




viernes, 27 de enero de 2017

El corazón quiere lo que quiere.


«Es más fácil vivir a través de alguien más 
que convertirte en una persona completa tú misma».

Betty Friedan

Una de las conversaciones que más he tenido con mis más íntimas amigas sobre mi rompimiento es aquella que va con el tema de "la culpa". Al principio, mis palabras siempre terminaban con el "¿qué hice yo para que él se fuera como si nada?". Esta premisa que es horriblemente no feminista, lo sé, i'm working on that, parte de la idea de que yo como mujer, pareja, lo que sea, no pude darle lo que él necesitaba para estar conmigo. Fui insuficiente. 
Dice Toni Morrison que cuando tenemos una relación normalmente "tú piensas que si él no te ama entonces tú no vales nada. Piensas que si él ya no te quiere él tiene razón, crees que su opinión sobre ti debe ser correcta. Piensas que si él te desecha es porque eres basura" pero no es cierto. No es cierto. Las relaciones son de dos.
Aprender a estar sola y escucharme me ha ayudado, no sólo a quererme más y aceptar las decisiones de los demás, sino también a entender que soy una mujer entera. Aplausos para mis lecturas feministas que han sido pieza importante para regular mi autoestima. Sin embargo, esto no ha sido fácil. Nunca es fácil el rechazo y sobre todo recordar que ese rechazo es parte de las decisiones que tú tomaste en cierto momento. 
Leía mis diarios de hace dos años, mis poemas y mis entradas de blogs y me daba cuenta que no estaba bien. Que resistir y continuar una relación ya quebrada era una mala decisión. Entonces, me sentía victima de mis decisiones, de mis malas decisiones, y me daba una ansiedad extraña que me llenaba de culpa. Por qué hice esto, por qué hice aquello, porque no le hice caso a mi madre, por qué le creí, por qué me ilusioné, por qué. Y así podía durar horas. Días. 

Y aquí es donde quería llegar, hace unos días preguntaba en Twitter cómo se perdona uno. 




Y obtuve respuestas muy bonitas:







Debo ser capaz de perdonarme. Todos nos equivocamos. Debo perdonar a la Alejandra de hace dos años, la de hace tres, la de hace cinco y así hasta que vuelva a reconciliarme conmigo misma. Quererme. Soltarme. Dejar de ser mi punching bag

Hay una canción de Selena Gomez que me gusta mucho. La escucho y pienso que uno a veces no puede decidir con certeza sobre el corazón y de eso no habría por qué sentirse culpable. Y una a veces tampoco se da cuenta que no está bien. Y ni pedo.

I know his heart, and I know what he wouldn’t do to hurt me. But I didn’t realize that feeling so confident, feeling so great about myself and then it just be completely shattered. By one thing. By something so stupid. But then you make me feel crazy, you make me feel like it’s my fault. I was in pain.




#NotAllMen

Nos dicen que no tengamos miedo Porque no todos (Aunque sí todas) Nos dicen que paremos de llorar y de gritar Porque no todos (Aunque ...