martes, 14 de agosto de 2012

Ideas


A veces creemos que la Literatura tiene objetivos, que busca plasmar la realidad a través de la fantasía, la poesía, los héroes, etc. para que así el hombre se convierta en ese ser lleno de empatía y humanidad. Decir que la Literatura tiene ese objetivo sería dotarla de características con las que no nació. Es decir, la Literatura es arte y como tal no tiene una finalidad en específico, nunca la tenido, no le sirve al mundo pero sí le sirve al hombre. Sin embargo, si es que la Literatura ha logrado ciertos objetivos a través de los siglos es porque la imaginación de los creadores lo ha permitido. La Literatura no prepara mejores personas, las personas se preparan a través de la Literatura. Pero ojo, este proceso no es consciente. Un escritor no decide preparar a sus lectores, un escritor crea porque sí, porque se lo manda quizás una musa o fuerte estremecimiento y es así como nos sorprende.
Dice Rosenblatt que
La personalidad total tiende a involucrarse en la experiencia literaria. El hecho de que una obra pueda poner en juego, y relacionarse con, necesidades y preocupaciones profundamente personales la convierte en una fuerza educativa potencialmente intensa, porque es a partir de esas necesidades y actitudes básicas que surge el comportamiento. (206)
¿Puede la Literatura dotarnos de habilidades y sensaciones que antes no habíamos sentido? ¿Podemos desarrollar una personalidad a partir de actitudes vistas en personajes?
Desde que comencé a participar en Biblionautas, hace ya seis años, he conocido a diferentes niños, tanto de edades como de personalidades. Niños que te aman, que te odian, que gritan, saltan, ríen y sueñan. Que, al igual que uno, se emociona con las palabras de algún autor y se estremece por su cercanía.
Conocí a Edgar cuando él odiaba leer. Su madre había ofrecido pagarle por acompañar a su hermana (ella sí estaba entusiasmada) a nuestros talleres. No se quedó, mientras que su hermana nos siguió acompañando durante casi tres años. Por azares del destino, Edgar resultó ingresar como alumno a la escuela secundaria donde imparto clases. Como su profesora me di cuenta de que, además de tener una facilidad para el aprendizaje, manejaba casi a la perfección todas las materias, incluida la de Español. Aquí debo aclarar que a pesar de contar con un 10 en la materia, siempre se le dificultaban mis exámenes pues, en los cuentos que llegaba a utilizar para diversas pruebas, nunca hay respuestas correctas. En Literatura no hay respuestas correctas y eso no le gustaba nada. Sin embargo, no se permitía fallar, tenía que haber una respuesta correcta. En su primera entrega de calificaciones su promedio intacto no asombró a los padres, su primer lugar era digno de mención pero, su desempeño con sus compañeros era todo lo contrario, evitaba hablar, incluirse en equipos, comía solo y optaba por no pedir tareas y valerse por sí mismo. No manejaba redes sociales y prefería comer solo durante la hora del receso. Al principio los profesores considerábamos que esta actitud era normal, pues acaba de ingresar a 1er grado de secundaria y, al contrario de sus compañeros, él era nuevo, puesto que los demás ya se conocían de 6to grado.
Tomando en cuenta la situación, su maestra tutora habló con sus padres y en sus calificaciones cualitativas se le recomendaba a éstos fomentar su interacción con compañeros y el desarrollo de su personalidad.
Del semestre agosto-diciembre los cambios no fueron notables, Edgar continuaba con su actitud y, a pesar del ya avanzado periodo escolar, no mostraba interés por relacionarse a tal punto que sus compañeros prefirieron no incluirlo.
Al regreso de las vacaciones de diciembre-enero, Biblionautas ya perfilaba sus siguientes talleres e invité a mis alumnos, les expliqué en qué consistía y les advertí que se divertirían mucho.
Por primera vez noté que Edgar mostraba interés, considero entre otras variantes que:
1.       Mi papel como su profesora y su acercamiento conmigo ayudó a, ahora sí, acompañar a su hermana a los talleres.
2.       La invitación de sus compañeros.
3.       La curiosidad.

lunes, 13 de agosto de 2012

25 antes de los 25

  1. Ingresar a clases de canto y cantar con una banda decentemente.
  2. Iniciar/terminar una maestría.
  3. Hacerme un tatuaje. 
  4. Renovar mi visa.
  5. Tener mi título de licenciatura. 
  6. Hacer un poemario de mínimo 30 páginas.
  7. Cambiar mi laptop. 
  8. Llegar a mi peso ideal. 
  9. Viajar a París.
  10. Mejorar mi nado.
  11. Tener el cabello largo.
  12. Aprender francés.
  13. Presentar el TOEFL. 1/2
  14. Escuchar a Beirut en vivo.
  15. Conocer cómo es la nieve.
  16. Escribir un cuento para niños.
  17. Leer a Tolkien.
  18. Inscribirme a clases de Yoga.
  19. Comprar un kindle. 
  20. Dar una conferencia importante.
  21. Ser profesora de prepa. (Conseguí un buen trabajo como profesora de secundaria, así que me doy por resuelta) 
  22. Participar en una carrera y/o maratón. 
  23. Hacerme famosa en Twitter.
  24. Conocer a un escritor que adore. 
  25. Viajar con Rogelio

Que quede en la constancia que debo cumplir con 
la mayoría de lo aquí enumerado antes de las 00:00 horas 
del 17 de Octubre del 2013, 
si no seré una loser 
hecha y derecha. 
Como lo soy actualmente...

Firma
Alejandra Arévalo

Euforia

Estoy en un estado poco constante que le llaman felicidad. No me quiero mover. Como cuando un gato te elige te observa y se sienta en t...