viernes, 13 de noviembre de 2015

Los colores de una sombra

Hoy tuve un sueño extrañísimo que terminó en un abrupto despertar. No recuerdo en qué momento me dormí, creo que aún hablaba con Rogelio y de repente, el sueño completo y las 6:30am: se escuchaba la regadera. 
En mi sueño estaba Tavo, mi mejor amigo de la adolescencia (y mi primer crush que me friendzoneó). Tavo se convirtió en el típico abogado regio matrimoniado rayado. Así es, todo ese montón de adjetivos son él ahora, son el cliché perfecto del regio tradicional, futbolero e incluso desconsiderado con el otro, eso sí, por sus fotos de facebook se ve buen padre. 
El chiste es que en mi sueño éramos adultos y en nuestra juventud nos habíamos acostado y al parecer yo había abortado un hijo suyo de tal manera de que él se encargó de que pasaran los años, me viniera a ciudad de México y después le dijera a toda la comunidad cercana -sus padres, mis padres, etc- que yo le había quitado un hijo. Fue mega raro porque en mi sueño yo regresaba a Monterrey y todos lo sabían y me juzgaban y me hacían llorar. 
Y Tavo no era ese chavito buena onda que vivía a tres casas de mi casa, el que me enseñó a jugar Mario Bros, el que me besó estando borracho y el que me ayudó a super a Ray (el primer novio que me puso el cuerno y también su mejor amigo). 

Fue un sueño bien raro porque hace mucho que no pienso en Tavo. O sea, de verdad su forma de hacerse adulto me molesta, lo leo en Facebook y quiero borrarlo, peor también no lo hago porque #nostalgiadeloquenofue. Horrible. 

Aún busco el significado de mi sueño, porque aparte la sentí como pesadilla. 

miércoles, 11 de noviembre de 2015

28 antes de mis 28

Este año no hice una lista antes de mi cumpleaños 27 para proponerme cumplir 28 cositas antes de que la Tierra le diera otra vuelta al Sol. No sé si no lo hice porque tengo montón de proyectos, dos gatos, un trabajo bastante interesante, un VEDO que debía actualizar en YouTube y un viaje a Monterrey para ver a mi familia. O tal vez no lo hice porque ya me harté de no cumplir lo que me propongo (ya van tres años sin cumplirlos del todo).

Igual, estas listas incumplidas son como escribir en un blog como este. No las comparto, no las digo y se mantienen en "secreto" porque probablemente lo único que escribo aquí es lo que se me viene a la mente en momentos donde me permito ser voluble. Así que imagínense si todo esto se publica. Para empezar: qué oso. Para continuar: esto no tiene ni pies ni cabeza, a veces son sólo sueños, recuerdos y nostalgia de lo que no pasó.  Además, no estoy para que lean mis chingaderas, ya suficiente tengo con mi twitter. 

Lo que sí es que he estado escribiendo mucho (en otras partes) y me ha ayudado a por fin verle fin a un poemario y a una novela corta. Escribir me ha ayudado a recordar momentos que por unos años creí nunca pasaron o nunca pasarían. Lo maravilloso de la ficción es que de verdad nada de lo que dices es verdad pero a la vez es verdad para el que te lee. Weird stuff. 

Hace unos días se me ocurrió escribir sobre personas que han pasado por mi vida, sobre todo hombres que amé y odié. Es una especie de exorcismo. Le dije a Rogelio que si no le molestaba que escribiera sobre eso y me dijo que él entendía lo que era ficción y de lo que parte la ficción, pero que prefería no saber nada más hasta que viera terminado el libro. Así que gracias a mi lectura de Juana Inés Dehesa pensé que sería padre escribir una novela rosa, así rosa rosa pero bien escrita, con personajes de esos que odias porque son reales pero a la vez no. ¿Será horrible escribir una novela rosa? O sea, la verdad es que yo la odiaba, pero Socorro (pero me dicen Coco) me ayudó a reconciliarme con ella e incluso con Regino, Gustavo y Carlos. 

El chiste es que pretendo escribir diariamente acá para poder darle cuerda a lo que estoy escribiendo en mis otros textos, me ayudan a darle soporte a lo que estoy escribiendo así como claridad y precisión. Creo que por primera vez en la vida sé a dónde voy.

martes, 10 de noviembre de 2015

Garage o los hombres de mi vida: Regino.


Siempre pensé en diferentes conversaciones que tendríamos ese día en el Garage, pensé que por fin aceptarías que Horacio, tu primo, era más guapo y que, aunque a ti no te quedaba hacerte el gordito cuando claramente ya estabas hasta los huesos por meterte quién sabe qué cosas, yo algún día le diría que sí a Horacio y tú te tragarías tu batería completita por no creer que podría estar con otro. 

- ¿Y qué onda ya traes novio? ¿o te sigues haciendo la diva?
- ¿Por qué dices eso?
- No esperaba esa respuesta. Bueno, ya sabes, nunca sé qué pedo contigo, pero sí quiero que me me digas si tienes novio. O no. O sí. Pero no salgas con tu quién sabe porque, yo la sola y la verga.
- Agh, sabes, hablar como pinche camionero no te sirve de nada, pero igual no sé a que te refieres con eso de la “diva”. Sólo espero a la persona indicada. Sabes, esa que no tome como pendejo y se ponga hasta el culo en el Iguana's.
- Esa era la respuesta que esperaba. Y qué onda, ¿andas tomada? A ver deja saco el alcoholímetro.

Hiciste ese gesto, ese gesto que tanto me gustaba que te tomaba un micro segundo, mover la boca hacia la derecha y fingir desesperación. 

- ¿Cuándo me has visto borracha?
- Nunca, pero sospecho que la ebriedad es parte de tu vida. Aún sin alcohol. A ver sóplale.
- Ay qué güey, no te salen los albures. Qué ridículo eres.

Y ahí me fui. Me gustaba grabar esos pequeños minutos donde en realidad todo lo nuestro no parecía una maldita farsa. 

- Nada más. Tengo mirada de Memo.

Otro de esos primos guapos que tenías. Memo y Daniela, Memo y Sofía, Memo y Fátima. La larga lista de las Memo's. Me reí y respondiste:

- Estás grabando esta conversación ¿verdad?
- Sí.

En realidad, guardaba en mi memoria la que creí sería la última vez que te vería. Lo había decidido. Más adelante, un tipo nos miraba. Era parecido a Brandon Flowers, era como tú. Seguí imaginando conversaciones.

- Tú también eres mi clásica. Pero no le digas a nadie. Hay que guardar las apariencias. 
- Sí lo sé. Por eso mismo ya no me hablas ¿verdad?
- Pues hay cosas que no comprendo. Pero sé que tú sí. Eres lista. Eres como Rihanna con ese cabello. Bonita.
- Me lo corté para hacerte enojar pero también porque estaba aburrida.
- Qué bueno. Me enojé un poco. Pero me gusta.
- Gracias. Tú.
- De nada tú.

Sin embargo, simulaba esta falsa conversación y en realidad, Regino permanecía mirándome de lejos, entre cerveza y cerveza y yo hacía como que no me daba cuenta, sabía que no te había contestado el teléfono y ahora, ahora que hacías como si no existiera, saludabas a Horacio, sólo a él. Lo saludas a él, juegas con él. Y en realidad, las conversaciones seguían en mi cabeza, te imaginaba a ti cuando era Horacio el que amablemente me seguía la conversación, el que buscaba que te olvidara y que me preguntaba si ya tenía novio, si me seguía haciendo la diva. Porque él conoce la historia, porque te conoce a ti y me conoce a mí. Sabe lo que pensamos y lo que nunca cambiaremos. Lo divos que somos.

* Este es un texto actualizado (corregido y con más detalles) publicado por primera vez el 22 de febrero de 2009. 
* Todos los detalles son completamente ficción.

Hay una canción que siempre me recuerda a ti

Y estaría genial que la escucharas conmigo, mira:


¿Limerencia o una canción de Shakira?

El amor tal vez es un mal común Shakira Cuando dices que no parece que dices que sí porque cierras los ojos y sonríes, nada de lo...