viernes, 27 de enero de 2017

El corazón quiere lo que quiere.


«Es más fácil vivir a través de alguien más 
que convertirte en una persona completa tú misma».

Betty Friedan

Una de las conversaciones que más he tenido con mis más íntimas amigas sobre mi rompimiento es aquella que va con el tema de "la culpa". Al principio, mis palabras siempre terminaban con el "¿qué hice yo para que él se fuera como si nada?". Esta premisa que es horriblemente no feminista, lo sé, i'm working on that, parte de la idea de que yo como mujer, pareja, lo que sea, no pude darle lo que él necesitaba para estar conmigo. Fui insuficiente. 
Dice Toni Morrison que cuando tenemos una relación normalmente "tú piensas que si él no te ama entonces tú no vales nada. Piensas que si él ya no te quiere él tiene razón, crees que su opinión sobre ti debe ser correcta. Piensas que si él te desecha es porque eres basura" pero no es cierto. No es cierto. Las relaciones son de dos.
Aprender a estar sola y escucharme me ha ayudado, no sólo a quererme más y aceptar las decisiones de los demás, sino también a entender que soy una mujer entera. Aplausos para mis lecturas feministas que han sido pieza importante para regular mi autoestima. Sin embargo, esto no ha sido fácil. Nunca es fácil el rechazo y sobre todo recordar que ese rechazo es parte de las decisiones que tú tomaste en cierto momento. 
Leía mis diarios de hace dos años, mis poemas y mis entradas de blogs y me daba cuenta que no estaba bien. Que resistir y continuar una relación ya quebrada era una mala decisión. Entonces, me sentía victima de mis decisiones, de mis malas decisiones, y me daba una ansiedad extraña que me llenaba de culpa. Por qué hice esto, por qué hice aquello, porque no le hice caso a mi madre, por qué le creí, por qué me ilusioné, por qué. Y así podía durar horas. Días. 

Y aquí es donde quería llegar, hace unos días preguntaba en Twitter cómo se perdona uno. 




Y obtuve respuestas muy bonitas:







Debo ser capaz de perdonarme. Todos nos equivocamos. Debo perdonar a la Alejandra de hace dos años, la de hace tres, la de hace cinco y así hasta que vuelva a reconciliarme conmigo misma. Quererme. Soltarme. Dejar de ser mi punching bag

Hay una canción de Selena Gomez que me gusta mucho. La escucho y pienso que uno a veces no puede decidir con certeza sobre el corazón y de eso no habría por qué sentirse culpable. Y una a veces tampoco se da cuenta que no está bien. Y ni pedo.

I know his heart, and I know what he wouldn’t do to hurt me. But I didn’t realize that feeling so confident, feeling so great about myself and then it just be completely shattered. By one thing. By something so stupid. But then you make me feel crazy, you make me feel like it’s my fault. I was in pain.




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Crush

Asomarme en ti para saber si estás o si te has ido y quién sabe quizás nos podamos sentar juntos un rato dos horas una semana   ...