domingo, 18 de mayo de 2014

Crisis

Lo maravilloso de las crisis es que al tocar el fondo comienzas a reinventarte. Eres un lienzo. Una pared blanca. Una está tan deseosa de todo y a la vez no tienes nada. 

A veces se me ocurre que soy otra persona, que tengo un nuevo nombre, que no sé ni tantito latín y que en las noches disfruto de más de seis cervezas sin vomitar. 
Quizás me amarías de forma distinta, sabes. Fumarías conmigo, no hablaríamos de los fonemas de tu nombres ni entenderíamos la metonimia de la vida. 
Tendría un nuevo nombre, uno bonito. 
Estoy segura de que también me amarías. 

Sin complicarme con lo que digo, me llevarías al cine, al café y probablemente apareceríamos en alguna fiesta de tus amigos y yo no entendería nada y solo sonreiría para quedar bien. Y entre groserías, me terminaría un cartón de cerveza y de seguro haría chistes obscenos y políticamente incorrectos. 

Sería bonita, simple y con menos complicaciones. Con menos cólicos, menos palabras y menos tristezas. 

Pero, no me puedo cambiar el nombre. 
Los nombres se estacan en nuestros corazones, habitan la oscuridad y de repente están ahí presentes, cada día, cada hora, nos manchan los dientes.
El nombre nunca nos abandona.
Y sé, que aunque fuera otra, aunque existieran otras, pronunciarías el mío, mi nombre. Extrañarías el fuego que no se apaga, los ojos violentos, la forma de mis caderas.

Extrañarías a Alejandra, la que a veces se reinventa, la que se cambia de nombre pero sigue ahí. Latente. No se va, aquí sigue.

2 comentarios:

Lucresio Craso dijo...

pensaba yo cuando decias carton de cerveza que la cerveza tambien la venden en envase tetrabrik como el vino aqui en la argentina asi que busque y no , es la cajita de carton donde vienen las botellitas jejeje

Lucresio Craso dijo...

sos churita, sos una mina piola alejandra, de todas la feministas que conozco sos la mas buenita,

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