viernes, 9 de septiembre de 2011

Niña del bosque

Yo sí se bailar, por eso quiero bailar.
Quiero abandonar políticas, incertidumbres; cerrar puertas y ventanas pues enfrían mi violento corazón.
Yo quiero bailar. 
Con la vida quiero bailar.
Abrázame vida mía, que a mi me gusta el danzón y también el rock and roll. 

jueves, 1 de septiembre de 2011

Cuando el adjetivo "violenta" deja de ser interesante

Mi ciudad es violenta y está violentada. Vivir aquí no es como antes, todo mundo lo escribe en sus blogs, lo habla en sus entrevistas, lo comenta con sus amigos y familiares. Mientras unos no se inmutan ante la muerte que nos ve como su tienda de conveniencia, en donde le ofrecen muchas ofertas, otros no tenemos de otra más que agarrarnos fuerte el corazón, apretujarlo contra otro corazón y pensar que esto va a pasar. A veces vamos a marchas porque pensamos que harán una diferencia, que otro con el corazón apretujado dirá: ésa es la respuesta y se unirá y de repente seremos miles, millones, la gente exigiendo una paz como derecho. Como obligación si es necesario. 

Sabrán que han muerto muchas personas, personas de las que tal vez desconozco su nombre, personas que tuvieron que aparecer en una lista en la que sus familiares buscaron y buscaron, con la esperanza de estar equivocados. Con esa fe que mueve montañas y que nos abandona a muchos. ¿Por qué tienen que ser muchas personas? ¿por qué tiene que ser un hermano, una hermana, una madre, un padre, un amigo, un vecino incluso un conocido?

Mi ciudad ha sido violentada por todos, por corruptos, ineptos, apáticos, criminales, yonkies, periodistas, militares y demás gente que ignora lo que por derecho debe saber.

Y, a pesar ver cómo continua siendo "violenta" un adjetivo para la ciudad, sigue habiendo egoísmo contra todo, contra la naturaleza incluso. Querer construir un estadio en una Bosque urbano es un crimen. Destruir a La Pastora es un suicidio masivo. No me explico cómo continúa ese común entre el pensamiento colectivo de no relacionar los altos índices de violencia con la falta de espacios públicos y gratuitos, la falta de educación y de cultura. La falta de convivencia, de relacionarnos unos con otros y darnos cuenta que estamos en el mismo equipo y que, si así tratamos a nuestra naturaleza, cómo pretendemos que un pinche zeta nos trate cuando nos secuestre, nos robe o nos extorsione. 

No se vale, yo quiero mi ciudad de vuelta, con carnes asadas a la medianoche, con los viejitos sentados en sus porches cuando cae la noche porque el calor de la tarde calentó increíblemente la sala, con niños jugando una cascarita, con un joven que se compró su primer carro del año porque su trabajo ya se lo permite sin importar la marca que buscan los "malitos", con un Bosque urbano limpio, con un Estadio de los Rayados EN OTRO LADO, con bibliotecas, con un presupuesto decente para CONARTE, con jóvenes políticos, moviéndose, con personas que de verdad se asombren cuando ven un militar, no que los vean como si fueran la cotidianidad andando, quiero a la chica que se vomita a fuera del Café Iguana, a mi mamá enojada porque no le avisé que llegaba a las 4 de la mañana.

Quiero arte, quiero cultura, quiero convivencia, quiero educación.


Quiero mi ciudad de vuelta.... y aun así: eso no es suficiente.

Tus últimas palabras

“Tendré que mandar mi ropa a la lavandería”   Fue lo último que dijiste antes de cerrar la puerta.