miércoles, 17 de febrero de 2010

Citando a Torquil Campbell



Empieza la canción con un "When there is nothing left to burn you have to set yourself on fire" y siempre he querido hablar de eso en este blog (tienen que ver el video) Siempre la he tenido en mente cuando ya no puedo, cuando ya todo lo posible ha sido hecho. La tengo en mente cuando me sumerjo en este pinche mundo y veo muertes, hambre, pobreza, destrucción y uno se pregunta ¿para qué continuar con esto que haces si no ayudas en nada?
Porque escribir poemas y pequeñas historias no van a cambiar nada. Cierto, cierto, cierto. Hoy soñé que todos mis amigos concursaban junto conmigo en uno de esas cosas de premios literarios y TODOS ganaban algo, dinero, carros, menciones honoríficas, algo y yo nada, entonces todos volteaban a mirarme y me miraban con ternura y a la vez lástima. Y no sé, cuando me levanté esta mañana se me vino a la mente esa frase, de ese disco, de esa canción y todo.

Bueno, yo creo que para ustedes también debe significar algo, se las dejo para que reflexiones un poco.

domingo, 7 de febrero de 2010

Sobre la capacidad del comportarse con coherencia

Rogelio es una de esas personas que moldea la boca de acuerdo a su humor y su deseo de conversar. Fascinante, puesto que casi nadie delata en su rostro su fastidio o su odio a la situación.
Cierto que hay muy pocas personas con esa capacidad íntegra de ser claros con lo que sienten; de ahí que para muchos sea sólo un mito o una leyenda creada por un poeta y su musa, un poeta que hace muchos miles de años creyó que habitaban en la tierra seres capaces de no darse por vencidos ante lo que su humor les daba.
Mi teoría es que esas personas, como Rogelio por supuesto, fueron creadas por un dios que buscaba la perfección en los reflejos automáticos del rostro, es decir, que ellos no debían simular, acentuar o fingir, simplemente darse a conocer con un sencillo movimiento de nariz, boca, ojos, oídos, tan simple que apenas y pasa como grosería o falta de respeto.
Mucho tiempo pensé que sólo era un mito, que uno debe aprender a leer los gestos de las personas que se nos atraviezan en la vida; pensé que, como obligación a una amistad futura, hay que poner atención y esperar a que el nuevo amigo te de entrada a sus malestares que notarás cuando moldee, ya con el estudio y entendimiento tuyo, su boca, sus ojos, su barbilla. Ese estudio se dará con el tiempo y frente a técnicas didácticas de gestos que se darán en diversos lugares, preferentemente fiestas locas o juegos mecánicos, en donde se atraviecen las bebidas o la cercana muerte y tu amigo tenga que confesar que sí, que le molesta que digas tal cosa o hagas esto otro; que siempre quiso con tu hermana o que simplemente no tolera ese perfume de macho busca putas que usas para salir al Café Iguanas. Ajá, tu amiga te confesará tal vez que ese día de tu cumpleaños besó a Carlitos el vecino de enfrente porque aprovechó que estabas pegándole a la piñata y en realidad siempre le aventaba unos ojitos cariñosos cuando tu creías que sólo era un juego visual, pero eso, sólo eso, se dará con el tiempo y las situaciones especiales. No tendrás la suerte de saberlo desde siempre y sin necesidad de rodeaos o momentos embarazosos.
Con Rogelio me enfrenté por primera vez en mi vida (y en mi búsqueda del mito) a que sus moldes aparecieran como magia y yo no tuviera que estudiar sus gestos para poder entenderlo. Parecia que con antelación conocía cada sentimiento de alegría, molestia, tristeza, desesperación y a veces frustación; por un momento pensé que era ese síntoma de amor, ese que siempre pregono con todo mundo o que simplemente pasa como efecto de enamoramiento temprano del hombre que se cree perfecto, sin embargo, cuando dejaba de lado mi amor (en esos segundos de desesperación con alguna tarea o un efecto colateral al clima) veía claramente como entre sinceridad y sinceradad, o sea entre palabra y palabra, no faltaba llevar apuntes o esperar a que se le ocurriera tomar un shot más de tequila, no, sus gestos eran sencillos y a la vez increíbles, como moldeaba la boca, como volteba su mirada a la derecha y se veía el lunar en el ojo, como arrugaba la nariz como sintoma de aburrimiento, como con un sencillo chasqueo de dientes sabía que se había fastidiado de su día en el museo y no quería hablar dentro de tal vez una hora. ¿Qué hacía con la sencillez? ¿Con el mito soberbio de un dios aburrido y entregado al placer de la honestidad?
Nada, no hice nada. Me convertí en esa que lo mira mucho sólo porque lo creo coordialmente honesto y sin rodeos. No fui a los medio de comunicación, me deslinde de los reporteros o de Peres Hilton en el Twitter, decidí mantener mi secreto, quedarme con él y ver como los domingos se hacían domingos, y las semanas, semanas y los meses, meses y los años...
Así que cada vez que alguien menciona esos seres míticos y claros, transparentes de gestos y síntomas, sonrío para mí, sabiendo de antemano que hay Rogelios como el mío más reales que los unicornios alados.


Euforia

Estoy en un estado poco constante que le llaman felicidad. No me quiero mover. Como cuando un gato te elige te observa y se sienta en t...