domingo, 29 de junio de 2008

El filosofo

En un mes helado y gris conocí a un filósofo. Atento y confiado (como aquel que entiende de poesía) Me dijo: “Su cuerpo está en blanco, tíñalo de vez en cuando”

No entendí (como usualmente no suelo entenderlos) En algún lugar de mi inestable cerebro me imaginé una majadería, un insulto, una manera grosera de referirse a mi cuerpo, como un lugar aburrido, intransitable. Un cuerpo nunca desvirginizado, sediento, y él, con su conocimiento intelectual sabelotodo, lo nota agonizante, deseoso y parco. Todo a la vez.

Esa tarde tomé mi cuerpo. Lo revisé, lo examiné, y nada. Seguía lánguido y moreno, sí, pero no blanco. Suturé heridas y viaje a otros cuerpos. Nada. Mi cuerpo en su color quemado estaba en blanco, a pesar de las experiencias, los roces, los orgasmos inventados y esos traspiés de soledad y agonía.

Finalmente, no pude contener las ganas de buscarlo. Para esa noche las preguntas en mi cabeza y esa inquietud me pedían buscar al filósofo, pedirle una explicación, (de esas que buscan las mujeres enamoradas) tomé mi cuerpo alborotado y salí a buscarlo.

Abrió la puerta, e inmediatamente dijo: Usted está equivocada. Me refiero a su cuerpo como punto de iluminación. Continuó – verá, que si me deja teñírselo un poco… -tomó mi mano y miró mi cuerpo con desencanto despiadado mientras desvestía cada parte blanca y luminosa. Y la puerta ya estaba cerrada.

miércoles, 11 de junio de 2008

¿La identidad del Mexicano?

A estas alturas de los avances tecnológicos, las ideas globalizadas y las culturas que se encuentran a pesar de las largas distancias, es difícil asegurar que cada ciudadano mundial tenga arraigado por completo la identidad de su lugar de origen.

Hace poco un compañero que viajó a Canadá me decía que también los canadienses sufren de esa inseguridad en la identidad, que tal vez, decía, era un síntoma que sucede en general con los seres humanos, es decir, todos los hombres sufren ese sentimiento de estar inseguros ante lo que se les dice que son.

Probablemente, siendo la falta de identidad un problema universal, el mexicano siempre ha resaltado en los estándares de ésta, muchos ya lo han dicho antes y muchos lo seguirán diciendo, aún hoy en día aquellos escritores que intentaron responder cuál era esta identidad, han pasado a segundos planos, sea pues, la época post-moderna la que hace arcaicas las ideas de El Laberinto de la Soledad o la de la Jaula de Melancolía o el cambio constante de la cultura que se supone aprende y es dinámica por la historia.

Ahora bien, para intentar definir una identidad hace falta preguntarse que hemos considerado como identidad; ¿será que el fútbol marca esta identidad? O quizás el tequila, los tacos o el hombre vestido de charro. Según Monsiváis el gobierno la ‘identidad nacional’ es dócil esencia, el espíritu de un pueblo que se contempla como espejo de virtudes de un museo de artesanías (Monsiváis, 297). El problema con este espíritu es que pretende que sólo el mestizo se vea reflejado y ese es el primer paso que se debe cambiar, el pueblo mexicano no solamente es un pueblo mestizo, se debe entender que, México es un lugar habitado por mestizos e indígenas, además de todos aquellos latinos que habitan el centro del país, el mestizo moderno quiere hacer de México un lugar que venda artesanías al extranjero pero no quiere incluir al productor en el camino. ¿Cómo pretende el gobierno ser solamente un pueblo de artesanías, cuando hay muchas otras opciones y no sólo ésta?

Entonces, partiendo que no sólo las artesanías son parte de la identidad del pueblo, se debe considerar ampliamente todas las características que se han notado, Octavio Paz lo hizo con el Laberinto, el pero que le dieron muchos años después fue su comparación con el estadounidense a tal punto de sonar ‘malinchista’. Ese no es el punto, el punto es el por qué debemos tomar un punto de comparación para iniciar a contemplar o explicar la identidad de nuestra cultura, sea Estados Unidos al norte no debe ser una excusa para tal comparación.

Se ha visto en los últimos años estas costumbres e ideas que vienen principalmente del norte, hemos tomado el Halloween y el idioma Inglés y ha habido tal sincretismo a tal punto que el naranja de las calabazas es más naranja en México.

Aún así este tipo de características suelen notarse más en el norte del país donde las fronteras, como decía antes, se han ido disminuyendo. Si el idioma inglés ha pasado a formar la segunda lengua en muchas escuelas primarias, las lenguas indígenas ¿qué pasan a ser? Otra vez volvemos al punto de intentar separar y/o borrar nuestras raíces y al mismo tiempo acentuar las que nos parecen más ‘atractivas’; se celebra Halloween como inicio de a la gran fiesta del día de los muertos.

Otra cosa importante es que se trata de sacar la identidad nacional desde el centro a tal punto que los estados del norte han quedado muy alejados, con esto me refiero a que cuando se le pregunta a cualquier persona de dónde parte la identidad muchos aseguran que desde las películas de Pedro Infante, y una de las características principales de sus películas es el ambiente capitalino que se vive, además del acento del chilango.

A este problema se le suma las diferentes clases sociales, el imperio de los mass-media y las cortinas de humo que están alrededor de nuestra historia y nuestras derrotas. Hay un comercial de televisión con referencia al equipo de fútbol mexicano, en resumen, trata de que con más derrotas más apego al equipo, como respuesta a este comercial diferentes fanáticos del fútbol me comentaban que no estaban de acuerdo, ‘al equipo de fútbol se le debe meter mano’. Este comercial televisivo no marca la identidad mexicana, quiere imponer la identidad mexicana, quiero decir, quiere definir el pensamiento del mexicano ante el fútbol, ese sentimiento de orgullo a pesar de lo malos y patéticos que puedan llegar a ser.

La derrota, las frustraciones y los incumplimientos se han dejado de lado para querer representar una felicidad; tampoco se trata de decir que parte de la identidad debe ser estar deprimido ante el futuro y estar en un proceso nihilista, no, parte de la derrota es el aprendizaje de los puntos fuertes y débiles.

Finalmente he de mencionar que la identidad tampoco se trata de la imitación o de lo que los demás pretendan decir que somos, la identidad del mexicano debe interiorizar lo que somos hacia una visión de internacionalización (hablando de la globalización) no debe ser necesariamente hacia lo ya plasmado, hacia el mexicano agachado.

domingo, 1 de junio de 2008

Muse en Monterrey


Está fechado ya en la Arena Monterrey, ¡MUSE se nos aparece el 16 de julio!

(para más información y boletos denle click al título.)

Me muero por escuchar:

Far away
The ship is taking me far away
Far away from the memories
Of the people who care if I live or die

Starlight
I will be chasing the starlight
Until the end of my life
I don\'t know if it\'s worth it anymore

Hold you in my arms
I just wanted to hold
You in my arms ......

Adiós a la serotonina

Quisiera no haberte escrito poemas feos si como quiera te ibas a ir.