miércoles, 11 de noviembre de 2015

28 antes de mis 28

Este año no hice una lista antes de mi cumpleaños 27 para proponerme cumplir 28 cositas antes de que la Tierra le diera otra vuelta al Sol. No sé si no lo hice porque tengo montón de proyectos, dos gatos, un trabajo bastante interesante, un VEDO que debía actualizar en YouTube y un viaje a Monterrey para ver a mi familia. O tal vez no lo hice porque ya me harté de no cumplir lo que me propongo (ya van tres años sin cumplirlos del todo).

Igual, estas listas incumplidas son como escribir en un blog como este. No las comparto, no las digo y se mantienen en "secreto" porque probablemente lo único que escribo aquí es lo que se me viene a la mente en momentos donde me permito ser voluble. Así que imagínense si todo esto se publica. Para empezar: qué oso. Para continuar: esto no tiene ni pies ni cabeza, a veces son sólo sueños, recuerdos y nostalgia de lo que no pasó.  Además, no estoy para que lean mis chingaderas, ya suficiente tengo con mi twitter. 

Lo que sí es que he estado escribiendo mucho (en otras partes) y me ha ayudado a por fin verle fin a un poemario y a una novela corta. Escribir me ha ayudado a recordar momentos que por unos años creí nunca pasaron o nunca pasarían. Lo maravilloso de la ficción es que de verdad nada de lo que dices es verdad pero a la vez es verdad para el que te lee. Weird stuff. 

Hace unos días se me ocurrió escribir sobre personas que han pasado por mi vida, sobre todo hombres que amé y odié. Es una especie de exorcismo. Le dije a Rogelio que si no le molestaba que escribiera sobre eso y me dijo que él entendía lo que era ficción y de lo que parte la ficción, pero que prefería no saber nada más hasta que viera terminado el libro. Así que gracias a mi lectura de Juana Inés Dehesa pensé que sería padre escribir una novela rosa, así rosa rosa pero bien escrita, con personajes de esos que odias porque son reales pero a la vez no. ¿Será horrible escribir una novela rosa? O sea, la verdad es que yo la odiaba, pero Socorro (pero me dicen Coco) me ayudó a reconciliarme con ella e incluso con Regino, Gustavo y Carlos. 

El chiste es que pretendo escribir diariamente acá para poder darle cuerda a lo que estoy escribiendo en mis otros textos, me ayudan a darle soporte a lo que estoy escribiendo así como claridad y precisión. Creo que por primera vez en la vida sé a dónde voy.

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Adiós a la serotonina

Quisiera no haberte escrito poemas feos si como quiera te ibas a ir.