martes, 26 de marzo de 2013

Raise up to your ability: I know that you wanna throw me into the sea for my ability

De pronto, me siento perseguido por la buena suerte. 
Todo me sale bien. Disfruto de salud, de amor y de dinero. 

¿Qué hice? ¿qué debo hacer para merecerlo?
¿Es una más de tus pruebas, Dios mío?


Jaime Sabines


No sé si creo en Dios. Me gustaría hablar de mí como una persona agnóstica. Sin embargo, a veces creo que si yo fuese religiosa sería budista, pero budista a medias. Budista con deseos ¿es posible?
¿Por qué menciono esto?
Varias cosas.

Primeramente me hice un tatuaje. Es una mándala (aunque yo le digo mandala). Tiene una tortuga al centro y en su caparazón tiene un átomo. Me gustan las tortugas, son tranquilas, son verdes y duran muchos años. Por lo tanto deben ser increíblemente sabias. Como la Vetusta Morla o la Tortuga de Avatar. 
Chiste 1

El átomo lo elegí porque es la materia más pequeña de un elemento (o eso se pensaba, pues ahora lo podemos dividir). Me gusta esa idea de que todos estamos hechos de átomos, no importa si somos negros, blancos, mujeres, hombres, homosexuales, viejos, jóvenes, todos somos átomos. Y reducidos a eso, todos somos iguales. 

En fin, tengo un tatuaje. 

Tatuaje bonito

Al principio tenía miedo, ya saben, es una cosa de por vida. Pero luego me puse a pensar en la muerte. La muerte me da más miedo y la muerte llega, quizás hoy, quizás mañana o dentro de unos años. No quiero morir y dejar todas estas cosas inconclusas. Dicen que cambian, que se ven feos de viejos... chale ¿quién dice que llegaré a vieja? 


Habiendo dicho eso, paso a lo segundo. Digo que no creo en Dios pero creo en lo que puede hacer el hombre ¿no es increíble? Increíble tatuarte, bailar, escribir, pintar, gritar, amar. Es increíble lo que puedes hacer en la vida. También es increíble lo que la gente NO hace en la vida.

Eso me recordó eso que me dicen, que me gusta todo, que tengo muchos amores, por las películas, por los libros, las series, la música, las historias, las ideas, los movimientos. Tal vez. Tal vez no tengo una sola cosa que ame tanto. Me gusta amar sin control, no detenerme. Al contrario de lo que podrían decir mis amigos, a mí me parece increíble que sus gustos sólo se remitan a una o dos cosas ¡habiendo tanto por ver, conocer, disfrutar, amar! 

Cuando estaba en la facultad, tuve una conversación parecida con Joy, a ambas nos pasaba lo mismo. Decía Joy que eran nuestras capacidades de amar sin control (yo le digo pasión) y dar todo sin esperar nada a cambio. Eso es lo que me pasa. Que amo sin esperar eso de vuelta. Amo los libros, la música, el cine, las series de televisión, las ideas (cómo amo las ideas), amo a la gente que está loca. Y a riesgo de cliché con la cita de Kerouac, no me gusta la gente que siempre habla de lugares comunes, sino esa gente que la miras y dices: no mames, qué chido. Por eso amo a Rogelio y a ciertos amigos. Podrán decirme póser pero ese tipo de sentimientos me hacen sentirme bien con la vida. Es decir, supongamos que podría arruinarme el día con todo esto que pasa en mi trabajo (asuntos pendejos del mundo empresarial)  pero decido leer un libro. Y en ese momento, justo en ese instante en que el libro logra tocar fibras en mí que nadie ha tocado (estoy llena de fibras) el tiempo se detiene y para mí: ES EL MEJOR LIBRO DEL MUNDO. Y esa sensación, esa pasión que me hace sentir el libro le da sentido a todo lo demás asqueroso que pasa alrededor. A veces me siento tan feliz con todo lo que tengo en esos segundos que creo que moriré pronto. Que es una lección de la vida, que es dios el que me pone a prueba para que vea que el mundo no da tanto asco como parece. Dios o no Dios, será Juana o Chana, la policía del Karma, lo que sea, aquí está y se siente lo suficientemente bien como para seguir. Y si eso es un error, y si usted me dice, ay qué póser, todo te gusta. Pues sí. Así funciona mi vida y si te gusta, si no, váyase a amargar la vida de otro.

Ta vez así es la cosa conmigo

No me malinterpreten, no siempre estoy/soy feliz. Pero con las tristezas también se tienen pasiones. Así que volveríamos a la misma premisa. Pasiones desenfrenadas = Minutos de gloria.

En retrospectiva: no me arrepiento. Dirán misa pero para mí amar descontroladamente me hace ser lo que soy. Digo, qué aburridos aquellos que no tienen ni una sola pasión. Nada. Nada. Nada. No se apasionan con nada, no se complican con adorar, sufrir y llorar por algo. Inertes. Piedritas en el camino. Nada.

Tus últimas palabras

“Tendré que mandar mi ropa a la lavandería”   Fue lo último que dijiste antes de cerrar la puerta.