viernes, 9 de noviembre de 2012

De por qué me gusta Foster the people

Verán, yo no soy experta en música. No podría decir como, parafraseando a una contacto de Facebook: "llevo tatuado en mi cuerpo las tres cosas con las que vivo, paz, música y amor, aush"; no, definitivamente no podría. Primero porque no me he tatuado, aún. Y segundo porque está bien que estoy pendeja pero no lo escribo tan obvio. 

A mí me pasa que cuando una canción hace que no dejes de bailar 

(pero no bailar bailar, me refiero a bailar así como por dentro, con los hombros internos, con los pies internos, donde al corazón le salen las patitas y baila y luego te dan ganas de hacer pipí o el amor y luego te dan más ganas de plantarle un beso a tu novio y ganas de gritar que estas bien pinche vivo y que al diablo la sociedad y el podrido dinero, y el trabajo y las restricciones en turno, los amigos, las bodas, las obligaciones fiscales y las deudas; tú lo único que quieres es bailar) 

la escucho muchas veces. 

Pero cuando un disco completito hace lo mismo ¿cómo me explico eso de bailar triplicado?

Me gusta Foster the people porque a veces cuando ya escuché su disco más de 3 veces me dan ganas de aventarme contra los coches, en el mejor de los sentidos. Pero no creo que lo entiendan. Tampoco Foster the people porque ellos no andan leyendo por ahí blogs y menos en español y una no es traductora de sus ideas, una piensa en español.

Voy a aventarme a un coche, lo juro. Es viernes y esto apenas empieza. 


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