lunes, 14 de marzo de 2011

Pobrecita habladora

Nadie quiere traicionar lo que es o lo que sueña que es. Tampoco deseas traicionar al otro, al que amas, al que cuidas o quizás aquél con el que mantienes tu promesa, tu compromiso. 
A veces creo que somos un intento, héroes a medias, propósitos entrecortados. No hemos salvado a nadie, mucho menos a ese que nos mira en el espejo. 
¿La verdad? la verdad es cuando herimos al otro, cuando nuestro dedo aplasta la llaga y maneja los cordeles. Esa es la verdad. 

Somos asesinos de sueños y libertades, nos apoderamos de ellos, nos los tragamos vivos. Nadie nos reconoce porque tenemos miedo.

[de mi diario personal, 22 de enero]

1 comentario:

el aguijon del moscardon diesel dijo...

interesante punto de vista, nunca lo había visto así, me aclaras muchas cosas.

¿Te acuerdas que nos queríamos mucho?

¿Y nos burlábamos de nosotros mismos por querernos mucho? Y pensábamos, va, vamos a querernos mucho para romper este mundo. Romper el lla...