martes, 15 de marzo de 2011

Procrastinación

El día de hoy, les pedí a varias alumnas y alumnos que me ayudaran a etiquetar, sellar y hacer fichas bibliográficas de los libros de nuestra pequeña y nueva biblioteca. Tenía mucho trabajo encima, con esto de hacer de maestra y bibliotecaria (yo pedí la biblioteca, ahora me debo aguantar) Les di la hora libre a algunos muchachos que siempre quieren jugar fútbol y a los demás los instigué a que me ayudaran, les enseñé cómo encontrar las editoriales y cuál año se toma en cuenta respecto a las ediciones. 

Y mientras trabajaban como esclavos para mí, me di cuenta que un libro, un libro en papel, olor, textura difícilmente podrá ser suplantado por un libro virtual; probablemente éste sea un tema muy controversial y ampliamente hablado por críticos y especialistas, sin embargo después de ver a mis alumnos interactuar, algunos por primera vez, con los libros, comprendí ese valor que no creo tenga un libro virtual. 
La primera fue Marcela, "mire maestra este libro está impreso en la India" acto seguido, veo a Marcela abriendo el libro curiosa y fascinada... (Marcela está en el concurso de lectura, lee pero siempre trata de leer libros cortos porque dice no tener tiempo pero, después de ver este libro, decidió cambiar su técnica lectora, me dijo "pensé que no había más libros interesantes")
Otra de mis alumnas me dijo, "mire que bonitas hojas tiene este, están lisitas, ¿de qué se trata maestra?" y otro "este libro está todo viejo pero que rico huele"... De ese tipo de preguntas, fueron naciendo otras dudas, que a su vez nacían otras que sólo podían ser contestadas con las lecturas de respectivos libros. 

Podrá ser algo muy tonto, pero ¿Cómo el Ipad logrará acercar a mis alumnos a nuevos mundos, nuevos libros, ideas, confrontaciones, filosofías?

Bueno, ando muy cansada, esto de hacer una biblioteca me ha dejado seca del cerebro, tardé 3 horas en escribir esto que leen. Así que "hay" disculpen si me pasé de la raya con la sintaxis.

lunes, 14 de marzo de 2011

Pobrecita habladora

Nadie quiere traicionar lo que es o lo que sueña que es. Tampoco deseas traicionar al otro, al que amas, al que cuidas o quizás aquél con el que mantienes tu promesa, tu compromiso. 
A veces creo que somos un intento, héroes a medias, propósitos entrecortados. No hemos salvado a nadie, mucho menos a ese que nos mira en el espejo. 
¿La verdad? la verdad es cuando herimos al otro, cuando nuestro dedo aplasta la llaga y maneja los cordeles. Esa es la verdad. 

Somos asesinos de sueños y libertades, nos apoderamos de ellos, nos los tragamos vivos. Nadie nos reconoce porque tenemos miedo.

[de mi diario personal, 22 de enero]

miércoles, 9 de marzo de 2011

Monterrey modelo para armar #3527

Cuando tratamos de unir piezas que nos recuerdan a otra ciudad, recogemos lo bonito, lo soleado. Yo no conozco muchos lugares (excepto los de tu corazón y los del mío que es tuyo) por eso mi parámetro es esta pinche ciudad. Méndiga mendiga, ¿A quién mendiga la pobrecita? Y pienso: a todos nos faltan, a veces, árboles o flores amarillas. Aunque, por otro lado, a veces, muchas veces de hecho, nos sobran sombras. Algunos podemos ser luz, pero pecaría de soberbia creerme tal, porque más que luz mayormente terminamos siendo sólo puntos negros. Por cierto, las sombras comen gente, las sombras tienen muchos kilometros de tristezas, errores y a veces dinero. Creo que los que queremos ser luz somos como niños huérfanos o barquitos abandonados o enamorados con corazón roto o abejitas en busca de flores. O quién sabe, tal vez ni existimos.

(transcripción de mi diario personal, el de verdad)

Tus últimas palabras

“Tendré que mandar mi ropa a la lavandería”   Fue lo último que dijiste antes de cerrar la puerta.