miércoles, 26 de enero de 2011

¡Sorpresa!

El hecho de que mis alumnos de segundo grado de secundaria comiencen a apoyarme en mi repudio a la saga de Crepúsculo me da un poco me miedo-alegría. Pensé que al decir mis opiniones sobre esa novela se me echarían todos encima, argumentando que yo no sé nada de la vida y que ahora, de la nada, me he convertido en una maestra aburrida y nada "cool". Ya pasada la sorpresa ante sus comentarios sarcásticos, agresivos y graciosos ante la estúpida novela entendí que con eso se habían ganado mi corazón. Ese mismo día hicieron una pequeña parodia de Eduardo y Isabela, vampiros cursis y tontos. 
Como decidimos no volver a mencionar tan pendeja historia, acordamos que para este proyecto yo elegiría los textos para que realicen sus comentarios literarios, en grupo asumieron que yo tendría mejor tino para los cuentos o poemas que leerían y que no había problema, confiaban en mí.
Comencé una lista de textos que tengo disponibles: El gato negro, Chac Mool, El guardagujas... algunos poemas de Sabines o Benedetti. 
Bueno, necesito más cuentos para mis 22 alumnos, quisiera unos de Julio Torri o... so?

4 comentarios:

Cronopio Miope dijo...

Tssss qué bueno Ale ¡Esos muchachos ya van de gane!
Quizás ya lo hiciste pero… pregúntales qué opinan sobre los anuncios promotores de la lectura en las paradas de camión. No sé, a ver qué respuestas aventuran de por qué los han puesto.

Eduardo Arredondo dijo...

Alejandra Arévalo a pesar de usted no haberme avisado a tiempo del concierto de The Whites Boy Alive, quiero decirle que la admiro y la quiero igual, además que he eliminados esos blog regados, y unificado todo en uno solo que es el de siempre.

Caracola Mágica dijo...

Ponles los Cuentos de Amor, Locura y Muerte de Quiroga. Los clásicos nunca fallan.

Lego Antropomorfo dijo...

Un pacto con el diablo, de Juan José Arreola.
Paseo nocturno, de Rubem Fonseca.
Hombre solo, de Jesús Gardea.
Cuentos completos, de Augusto Monterroso, o Mister Taylor.
El río, de Cortázar, o Las manos que crecen.
Chickamauga, de Ambrose Bierce.
Alguno de las Cosmicómicas, de Calvino.
El teléfono, de Chejov.
Un hombre irascible, de Chejov.
Un hombre original, de Leónidas Andreyev.
Seis peniques, de Katherine Mansfield.
Los asesinos, de Ernest hemigway.
La ley de herodes.
El lago, de Ray Bradbury, o Viento.
La noche de los feos, de Benedetti.
El lobo-hombre, de Boris Vian.

La ansiedad perfecta

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