lunes, 13 de septiembre de 2010

No sé, mirá es terrible como..

No puedo detenerme. 

Me cagan los lunes, de hecho me recontracagan los lunes porque en mi mundo paranoico los lunes están construidos para arruinarnos la diversión y pesarnos de tal manera que uno  quiere cambiarle a Atínale al Precio. Y no me malinterpreten, a veces me gusta ver Atínale al Precio porque la gente gana, a veces, y me gusta ver sus caras y sus gritos de "¡me gané un auto!" y sentirme miserable porque nunca seré capaz de enviar mi carta e ir y participar para tal vez no ganar nada. Porque admitámoslo todo depende de la suerte y la suerte y yo no nos llevamos muy bien en los últimos meses. 

La verdad al que le gusta ver Atínale al Precio es a Rogelio, es lo que podemos hacer en estos días mientras cuidamos a Bruno; entretanto me invento historias de las familias que asisten al programa y pienso qué será de ellos cuando lleguen con su Chevy nuevo y los vecinos digan "oh que bonito coche vecino, que suerte tiene" y me da gusto, de verdad que sí. Me gusta ver la suerte en los demás y la sonrisa de Marco Antonio Regil y Rogelio atinándole desde el sillón al precio del gran paquete.

Pero ese programa genera en mi una cambio químico muy parecido al "éxtasis" a tal punto que cuando termina el día me da un bajón emocional muy poco razonable (Pasar de la excitación de los sentidos a la depresión). Y tal vez, en este lunes en especial, fue como tomar éxtasis en tiempos de hambruna, es decir: no debí verlo. 

Y siento que esta entrada terminará igual de deprimente que la anterior pero la verdad no me importa, ultimádamente este es mi blog y cada quien hace de su vida (o su blog) un papalote. 

[Me gustaría que mi vida fuera como un papalote, así con aire todo el tiempo. No con la presión barométrica típica de Monterrey y sus calores infernales. Me gustaría que mis palabras también fueran un papalote, que desde lejos se pudieran ver, leer, y que la gente se acercara y me dijera "que bonito papalote-palabras"]

Necesito hacer algo más que ver Atínale al Precio en las tardes, necesito terminar proyectos, realizar manualidades, pasear a mi perra, leer, escribir artículos sobre mi tesis, necesito un montón de cosas que a Rogelio desesperan cuando se las enumero y me dice que me saturo, y que me desespero y que a su vez mi desesperación lo desespera y todo mundo desesperado. Que todo tiene un principio, por lo tanto un fin y que las cosas solas siempre se arreglan. 

Yo creo que es culpa del lunes y mi incesante necesidad de que todo la gente que concursa en Atínale al Precio gane y la voz de Rogelio al teléfono odiándome como es costumbre.

2 comentarios:

A 80 cm del piso dijo...

Yo también odio los lunes, me ponen de MUY mal humor, me agarran mal parada. Y más el lunes de ayer, difícil semana.
Un beso!

Niña Monstruo dijo...

ya te había platicado que tenía un calendario de mafalda sin domingos? deberían hacer uno sin lunes edición especial. aaaaah.

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