jueves, 19 de agosto de 2010

Cuando los cronopios viajan




Hoy, mientras escuchaba a Hector Alvarado hablar de los cronopios, no pude evitar sentirme un tanto melancólica reconociéndome viajera imitación cronopio y recordé:

"Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios"

Eso me puso en un estado curioso, eso y otras cosas que me sorprenden día a día y que siguen ocurriendo. No sé cómo me siento, sé que ya me quiero ir y decir desde Buenos Aires "La hermosísima ciudad" y toparme a Julio Cortázar y estar contenta y todo lo demás. 

Gracias a le gente que contribuyó a la causa, a Rogelio, a mis mejores amigos. Ellos son chidos y me animan. Más Rogelio, a pesar de nuestras diferencias. 


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