jueves, 19 de agosto de 2010

Cuando los cronopios viajan




Hoy, mientras escuchaba a Hector Alvarado hablar de los cronopios, no pude evitar sentirme un tanto melancólica reconociéndome viajera imitación cronopio y recordé:

"Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios"

Eso me puso en un estado curioso, eso y otras cosas que me sorprenden día a día y que siguen ocurriendo. No sé cómo me siento, sé que ya me quiero ir y decir desde Buenos Aires "La hermosísima ciudad" y toparme a Julio Cortázar y estar contenta y todo lo demás. 

Gracias a le gente que contribuyó a la causa, a Rogelio, a mis mejores amigos. Ellos son chidos y me animan. Más Rogelio, a pesar de nuestras diferencias. 


domingo, 15 de agosto de 2010

Creo que ya es tiempo de emocionarme

Así es, mis planes para sacar dinero, dieron más o menos éxito. Surgieron ahí unas cosas que debo patrocinar, pero creo que sí se puede pagar un hostal decente y cerca de la Biblioteca Nacional Argentina. 

Rogelio es el mejor mejor novio del mundo. Se podría decir que gracias a él todo esto está funcionando. Y ya, sólo una cancioncita de fondo, bastante noventera y cursi.


"I guess theres just a part of me 
that just likes to bring you down, 
just to keep you around, 
'cause... the day that you realize 
how amazing you are you're gonna leave me"

martes, 10 de agosto de 2010

¿Buenos Aires?

Sufro como precious, debo conseguir el dinero suficiente para: 

1. Pagar mi hospedaje 
2. Pagar mis viáticos 
3. Comprar discos, libros y sombreros argentinos.

Estoy considerando vender algunos libros, chucherías y comida chatarra. Eso se vende. 

Por lo tanto, no debería emocionarme tanto, sólo tengo el avión. Igual y puedo dormir en la calle, comer de los botes de la basura y regresar sin bañarme y sin ninguna cosa perteneciente a Julio Cortázar, Borges, Mafalda etc. 

Mientras me ofrezco para hacer trabajos escritos, tengo ortografía y buena sintáxis.

viernes, 6 de agosto de 2010

Expulsión social

Ya llegó la que estuvo ausente. 

La directora aceptó apoyar a dos personas de las cinco que estábamos interesadas en ir. Una por ponencia. Yo hice dos ponencias, pero hizo caso omiso y me incluyó en la que hice con mis otros compañeros, tuvimos que decidir quién iría, no fue democráticamente, eso me puso bastante triste, sin embargo, sentía que valdría la pena ser yo la que fuera. Entre en crisis. Es horrible, por un lado sentía que tenía el conocimiento, la experiencia y el pinche deseo de que Biblionautas fuera allá, de ir a un congreso de Literatura infantil, de comer y hacer de eso mi vida y por otro no se me hacía justo. Montserrat decidió que fuera yo. Y ya, di mis datos para el vuelo. 

Me siento rara, ellos seguirán con los trámites en otras instituciones, sin embargo me siento rara.

Dice Rogelio que cuando las cosas van a pasar, pasan. Si no, no hay que forzarlas, pues por eso ocurren los accidentes y tragedias. Todo pasa por algo. 

Me puse nerviosa.

Euforia

Estoy en un estado poco constante que le llaman felicidad. No me quiero mover. Como cuando un gato te elige te observa y se sienta en t...