viernes, 16 de julio de 2010

Tengo un poemario que no quería leerte

Por eso te hablaré de estos dolores que quisiera apartar, 
te obligaré a vivir una vez más entre sus quemaduras, 
no para detenernos como en una estación, al partir, 
ni tampoco para golpear con la frente la tierra, 
ni para llenarnos el corazón con agua salada, 
sino para caminar conociendo, para tocar la rectitud 
con decisiones infinitamente cargadas de sentido, 
para que la severidad sea una condición de la alegría, para que así seamos invencibles
Pablo Neruda.

Lo abyecto siempre es un tema formidable, tanto que Julia Kristeva dedica todo un libro sobre eso, Los poderes de la perversión. Así como Inés Arredondo retoma la locura como lo abyecto, lo ajeno, lo diferente, yo creo que mis abyecciones también son mis amores. Lo diferente siempre me hipnotiza, me sustrae de mi misma hasta ya no ser yo, hasta convertirme en un personaje diferente. A veces me deprimo por lo mismo, todo sería más sencillo si no fuera tan diferente ante lo que amo, incluyéndote.

Estoy triste hoy. 

De repente tengo largos estados depresivos, y me dan muchas ganas de llorar. Pero no lloro, me he fijado que ya casi no lloro cuando estoy contigo, prefiero meterme al baño y pensar en cosas lindas como flores o perritos. Se me pasa, no quiero llorar. 

Creo que sólo me levanté con el pie izquierdo, además estaba en un concurso para ser "la imagen de Indy Glam" en facebook y pensé que todo era tonto y que de todas maneras no quería seguir intercambiando votos ni nada de eso, nada de trampas, no me gusta ser así. 

Estoy triste hoy.

Por eso, por ese intenso emopolar que me aborda, es decir un estado simplón de tristeza bipolar en donde adoro la tristeza, pero también la odio. Tanto. Pero pasa y todo está bien y pienso en perritos, flores, París. Y te amo. Te amo aunque yo soy así y tú asá. Y creo que eso también tiene que ver con lo abyecto, me imagino que ambos somos abyectos del uno al otro. Y por eso el amor, lo diferente, lo oscuro, el mar.

A mí me gusta el mar, a ti no, ni la arena. A mí me gustan las albercas a ti no, ni quemarte. A mí me gustan las bandas independientes de Monterrey, a ti Pink Floyd. A mí me gustan los vestidos y los zapatos caros y bonitos, a ti te da igual, son zapatos, se usan. A mí me gusta escribir cuando estoy triste, tú prefieres dibujar cuando estás contento, equilibrado (porque siempre lo estás) A ti te gusta callar y a mí hablar. A mí me gusta gritar y llorar, a ti sólo mirar, mirar, mirar. A mí me gusta Perlita, a ti no, sólo Bruno, los perros grandes grandes y grises. A ti te gustan los colores pardos y grisáseos, a mí el verde limón, el amarillo, el rosa, el fiucha en mi cabello. A ti te gusta el pelo largo, yo lo tengo corto. A ti te gusta el café sin azúcar ni leche, a mí me gusta con mucha mucha azúcar y con litros de leche. 

A ti no te gusta el queso, ni el sushi, ni las comidas ligeras. No te gusta ir al cine cuando no comes nada, no te gusta regresarte tarde de mi casa, no te gustan mis nuevos zapatos porque dices que me caigo, ni el twitter, ni los celos, ni mis perritos...

Y sin embargo, aquí estamos. Por eso digo que yo amo lo abyecto, lo que Julia Kristeva denomina abyecto y tú mi locura o lo que sea, lo que llamas chiflazón, envidia, obsesión, compulsión, ridiculez, posesividad, celos, tiranía... 

Y pues, estaba haciendo un cuestionario en facebook...

Yo dije:T_T soy ningunlogrista
Hace 51 minutos a través de Entrevista tus Amigos  ·  ·  · Entrevista tus Amigos

2 comentarios:

AD dijo...

Amenudo encuentro increible la abundancia de diferencias que pueden darse en una relaciòn sin dañarla.

Al final hay un pequeño umbral trascendente que amenudo es indistinguible hasta que uno se topa con el.

Ese umbral denota las cosas fundamentales, intolerables y no negociables...

Ojala y lo trasciendan.

Lina dijo...

A veces una relación de pareja se convierte en una relación negociador-terrorista (En lo personal, no trato con terroristas), pero así son las cosas, una es de venus (preferiría plutón, es chiquito, frío y no es un planeta) y ellos de marte.
Honestamente, nunca creí que nos pareciéramos tanto Arévalo, o quizá sea yo la que se siente identificada... No lo sé.
A mi también me gusta escribir cuando estoy triste, quizá por eso disfrute tanto estarlo, sin mi depresión, yo no sería yo, ni mis escritos lo que son. Sería alguien completamente diferente e incompleta.
También me gustan los zapatos caros, es un placer que los hombres jamás entenderán.
Saludos. Melina

La ansiedad perfecta

se quiere, no se sabe muy bien qué y no hay en este sentimiento abandono, debilidad, languidez: es la ansiedad perfecta Daniel Sa...