lunes, 7 de junio de 2010

Del sentimiento de no estar del todo reloaded

Hoy recibí un contraste interesante, digamos irónico, sí, irónico. Sucede que uno a veces se despierta, abre los ojos y el sol, el calor y el abanico apagado hacen que uno se levante con el pie izquierdo. Luego la realidad y ¡zaz! resulta que uno estudió letras y no tiene trabajo (no precisamente por estudiar letras, puesto que muchos compañeros tienen trabajo, sino más bien porque uno no ha tenido suerte)
Nadie debería deprimirse por tener una formación humanística, antes bien, deberíamos sentirnos orgullosos, sin embargo, a veces, volviendo a lo anterior, uno se pregunta muchas cosas que lo hacen sentirse un poquitín equivocado. Tal vez, pensé fue la obra de ayer, que, aunque bastante graciosa, me hizo reflexionar acerca de mi pequeñez frente al Guggenheim. Y sí, soy bastante pequeña, metafóricamente hablando.
Así me la pasé toda la mañana, en las cabilaciones más deprimentes jamás respondidas; hasta que después me dio por abrir el SIASE para revisar mis calificaciones y resultó que saqué 93 en Filología Románica (materia que me neurotizó y me hizo escribir la entrada antepasada) y 100 en mi Taller de Tesis. Y de nuevo mi cabeza se vio envuelta en conflictos a los cuales resolví que: de nada me servía sacar esas calificaciones, puesto que nadie lo iba a notar.
Eso lo vuelvo a pensar ahora y, no sé si es debido al correo que acabo de leer y que más adelante les mostraré, creo que: ¡claro que a nadie le importa lo que saqué en esas materias! supongo (y supongo bien) que sólo a mí debería interesarme, ya saben, como una meta personal. Y aunque a veces maldiga todo esto, por culpa de mi pie izquierdo, termino el día contigo, con quien adoro hacer chistes literarios, y luego: llueve y todo parece bien. Ni el materialismo salvaje me detiene.
Entonces, creo que todo esto que he pasado, todo esto soy yo; y si hubiera sido diferente  nada hubiera pasado, o sea no sería yo. Sería otra yo y la verdad, me gusta ser yo. 
Me gusta a lot.

Pues bien, este mensaje es el culpable de mi cambio al pie derecho:



Mi estimada Alejandra:
       Hago acuse de recibo de tu trabajo. Sobre las lecturas, creo que tienes razón; pondré manos a la obra y cortar lo que sobra y cambiar por algo más sustancioso. Aprovecho para decirte lo contento que me sentí por haberte dado clases. Un priviliegio, la verdad. Échale ganas, no te desesperes.
       De mientras, te mando un saludo contento.
                                                                                                                            Elizeus



No sé si el Maestro Eliseo haya hecho lo mismo con los otros 5 compañeros de clase, no sé y no me importa. Sólo sé que en este momento su mensaje llegó cómo debió llegar: a tiempo. Gracias a él he recordado que nada de lo que soy se hizo en un sólo día, así que no desespero, sigo, sigo aquí, contigo y conmigo.

3 comentarios:

Loshermanoscaramelo dijo...

hoooooola!!!

me acabo de graduar y tampoco tengo trabajo, pffff!!!

igual y me voy de cerillo a soriana la fe.

saludos morra!

Mireya Huerta dijo...

Ale:
no te desesperes a algún lado nos ha de llevar todo esto
te quiero mucho amiga

Nosedibujar dijo...

(:
Señorita!!!

Adiós a la serotonina

Quisiera no haberte escrito poemas feos si como quiera te ibas a ir.