miércoles, 23 de junio de 2010

...lo que decís de cualquier cosa, conmigo o contra mía...




Me interesa, siempre me ha interesado. Aunque "contra mía" sea tu conversación favorita. Y por eso mismo, todos los días me vea al espejo y me de cuenta que, al igual que las pinturas de Renoir, de cerca soy un montón de pintura revuelta, sin forma, sin fondo, fea. Entonces, me da por deprimirme. Y también me dan muchas ganas de llorar, pero como siempre lloro (porque esa es la característica principal que te ha dicho la adivina de mí) decido no hacerlo. Porque uno debe ser valiente. En ese momento casi siempre me encuentro entre ser Chiquita Valienta o sólo chiquita, en minúsculas. Y llorar. Porque no puedo cambiar. Y de verdad creo que It's hard to be ignored when I look at you, you look so bored. Ya no sé qué hacer. Ya no sé por dónde caminar.



My baby, my darling 
I've been taking a beating

A ver, si así. Mi yo aprende. Aprende a no ser pintura Renoir. Aprehende. A ser otra, otro mundo, otras cosas. Otra. Y ésta, desaparece.

martes, 15 de junio de 2010

Martes no te cases ni te embarques

Mi perra está teniendo labor de parto. Vengo acá porque necesito decirle a alguien que me siento como madre soltera ¡¿oíste?! 

Como madre soltera.

Y cuando estoy nerviosa me da por cambiar las cosas, dejar otras y modificar la plantilla de mi Blog.

domingo, 13 de junio de 2010

Voy a explotar

Sucede que aveces, sólo a veces, uno resulta herida. Se siente la herida, aquella que nos cae por omisión y decisión.

lunes, 7 de junio de 2010

Del sentimiento de no estar del todo reloaded

Hoy recibí un contraste interesante, digamos irónico, sí, irónico. Sucede que uno a veces se despierta, abre los ojos y el sol, el calor y el abanico apagado hacen que uno se levante con el pie izquierdo. Luego la realidad y ¡zaz! resulta que uno estudió letras y no tiene trabajo (no precisamente por estudiar letras, puesto que muchos compañeros tienen trabajo, sino más bien porque uno no ha tenido suerte)
Nadie debería deprimirse por tener una formación humanística, antes bien, deberíamos sentirnos orgullosos, sin embargo, a veces, volviendo a lo anterior, uno se pregunta muchas cosas que lo hacen sentirse un poquitín equivocado. Tal vez, pensé fue la obra de ayer, que, aunque bastante graciosa, me hizo reflexionar acerca de mi pequeñez frente al Guggenheim. Y sí, soy bastante pequeña, metafóricamente hablando.
Así me la pasé toda la mañana, en las cabilaciones más deprimentes jamás respondidas; hasta que después me dio por abrir el SIASE para revisar mis calificaciones y resultó que saqué 93 en Filología Románica (materia que me neurotizó y me hizo escribir la entrada antepasada) y 100 en mi Taller de Tesis. Y de nuevo mi cabeza se vio envuelta en conflictos a los cuales resolví que: de nada me servía sacar esas calificaciones, puesto que nadie lo iba a notar.
Eso lo vuelvo a pensar ahora y, no sé si es debido al correo que acabo de leer y que más adelante les mostraré, creo que: ¡claro que a nadie le importa lo que saqué en esas materias! supongo (y supongo bien) que sólo a mí debería interesarme, ya saben, como una meta personal. Y aunque a veces maldiga todo esto, por culpa de mi pie izquierdo, termino el día contigo, con quien adoro hacer chistes literarios, y luego: llueve y todo parece bien. Ni el materialismo salvaje me detiene.
Entonces, creo que todo esto que he pasado, todo esto soy yo; y si hubiera sido diferente  nada hubiera pasado, o sea no sería yo. Sería otra yo y la verdad, me gusta ser yo. 
Me gusta a lot.

Pues bien, este mensaje es el culpable de mi cambio al pie derecho:



Mi estimada Alejandra:
       Hago acuse de recibo de tu trabajo. Sobre las lecturas, creo que tienes razón; pondré manos a la obra y cortar lo que sobra y cambiar por algo más sustancioso. Aprovecho para decirte lo contento que me sentí por haberte dado clases. Un priviliegio, la verdad. Échale ganas, no te desesperes.
       De mientras, te mando un saludo contento.
                                                                                                                            Elizeus



No sé si el Maestro Eliseo haya hecho lo mismo con los otros 5 compañeros de clase, no sé y no me importa. Sólo sé que en este momento su mensaje llegó cómo debió llegar: a tiempo. Gracias a él he recordado que nada de lo que soy se hizo en un sólo día, así que no desespero, sigo, sigo aquí, contigo y conmigo.

viernes, 4 de junio de 2010

Oye:

Es increíble cómo puedes lograr crear magia de situaciones sin chiste. Te amo, por eso y otras lluvias y muchas ideas. 

Tus últimas palabras

“Tendré que mandar mi ropa a la lavandería”   Fue lo último que dijiste antes de cerrar la puerta.