viernes, 12 de marzo de 2010

Lights go on

Hola.
Mi saludo es una reconciliación, una vuelta a casa. Es un hola claro, consiso, un perdón aquí estoy otra vez. Uno cree que escribir en la internet sólo ayuda a levantar un ego, aquél que es tan poco conocido, tan ignorado. Eso me da tristeza, pero aquí estoy, de vuelta. Confesaré que mi ausencia no se debió a un intento por dejar de escribir, teclear chingaderitas de esas que nadie entiende o que mucho ignoran: no, la verdad es que me he quedado sin teclado y como buena dependiente de un aparato tecnológico, dejé que el polvo codificado en html se trepara a mis escritos bloggeros ¿y qué? tengo mis cuadernos, mi libreta amarilla, mi libreta verde. Ajá, están llenas de cosas parecidas ¿por qué no quedarme simplemente con ellas? ¿qué necesidad de desbordar verborrea en un lugar insignificante en comparación con la basta red? Ni la sé, o tal vez si la sé pero me da vergüenza admitir mis razones, esas que me abordan y me acompañan cuando tecleo muy rápido frente al monitor, hablándole a lectores invisibles, a amigos que no son amigos, a chismosos que ven acá un lugar para criticar.

Hace días tenía una cosa que escribir, iba en el camión y comencé a narrarme a mí misma cómo si se los estuviera contando a ustedes. Quise llegar a casa a teclearlo, publicárselo a ustedes para que fungieran como jurados mudos. Pero no pude, añadiendo que tenía cosas más importantes y, al parecer, útiles que hacer. Además, insisto, no tengo teclado y tendría que pedir la computadora de mi hermano adolescente. No quise.
Tengo muchas cosas que contarles, actualizar el estado obsoleto de esta cosa. Me vuelvo a preguntar el para qué, para qué, para qué, para qué. Quién sabe. Intentaré algo así:

Hace unos días presenté mi primer "acto" teatral. No actué, bueno un poco, pero mas bien lo dirigí. Fue en la Facultad y fue corto. Según yo un "performance". Pero no era tan performance porque fue en el auditorio, y esas cosas momentaneas deben ser al aire libre, donde uno pueda atraer un público interesado, no amigos que invitaste por medio de eventos Facebook. El performance estaba basado en Kinsey Report de Chayito Castellanos. ¡Uy! a mí me gusta mucho ella. Es una mujer tan triste, tan triste que es magnética. O mejor dicho patética. Yo podría ser como ella muchas veces al día. Y pues eso, cuando leí el poema lo imaginé rápidamente en escena. Fue inmediato y de eso me jacto de que haya sido mi idea (modificarlo para hacer una escena teatral) ; sin embargo no la compartí con nadie el día de la presentación, no por pecar de modestia, sino porque veía en todos sus ojos dictaminadores. Entonces, me puse muy nerviosa, pero supongo que es normal. No, a la obra no asistieron lgunas personas que quería estuvieran ahí. Pero estuviste tú, que fuiste compañero de todo, una piedra en dónde edifico mi iglesia pequeña y simplona. Petrus-Pedro debería llamarte. ¿Qué hubiera hecho yo sin ti frente a esas voces cuchicheantes? Tal vez nada, tal vez todo. Derretirme como la bruja del Mago de Oz. ¡ja! ¿Sí se derrite? Bueno, pues Petrus tiene el papel principal de esta mi obra, porque insiste en todo, recto, como suele ser él, mantiene las cosas a flote, para que no me vuelva loca con mi esencia caótica. 
Él confió en que podía hacerlo y actualmente pocas personas pueden admitirte de frente que puedes hacerlo, que no importa lo jodida que este la cosa, lo jodido que parezca funcionar el mundo, uno a veces es alberca y Petrus no me deja inundada (esta metáfora me gusta mucho y se la copié a Zeltzin)

Releo el enunciado pasado y me doy cuenta que es obvio que mi piedra angular confiará y confió en todo momento en mí, puesto que es mi piedra angular. Tal vez sólo quería aclarármelo a mí misma mientras lo tecleaba, es como una especie de agradecimiento inconsciente que traigo dentro, que se va formando en mi mente. Muchas de las veces olvido (cuando las cosas parecen tan cotidianas y cómodas) que desde que él está aquí, todo a tomado orden. Y no me refiero al orden como esas cosas que enumeras y que planeas en una agenda, sino a un orden más parecido al equilibrio. Como si pudiera estar fuera de mí y verme; Más o menos así: sus ojos, los que miran a esta ridícula Alejandra, también son mis ojos, entonces me veo, con este cabello, con este cuerpo, con estas ideas que no toman orden. Y me observo y me entiendo y tomo forma. ¿ajá?
Esto lo saco a colasión porque ayer fui al concierto de Coldplay.
¿qué tiene que ver eso?

No lo sé, aún no decido como explicarlo en este texto, además ya tomó rumbos inesperados, como siempre, esos rumbos que terminan refiriendome a ti. Está bien, todos mis caminos me llevan a Roma, Roma eres tú. Amor eres tú. ¡Palíndromo!

Ignite your bones

4 comentarios:

Mireya del Carmen dijo...

amiga te extraño mucho
me da gusto por tu primer acto teatral :) usaron las mascaras ??
pintemos el fin de semana con lalo :)

el aguijon del moscardon diesel dijo...

siempre hay una eterna bienvenida, el dacapo esperado.

Alexander Strauffon dijo...

Alejandra es tu nombre? Eres chingona entonces.

Felicidades por el acto teatral. Ah, y por el buen gusto en cuanto a Fight Club. De las mejores peliculas que hay.

Loshermanoscaramelo dijo...

awwww, (:

el día que vino Coldplay vomité por toda la ciudad, desde Garza Sada hasta mi casa, no porque no me guste taaanto tanto la banda, si no por que tomé mucho y comí muchas chips verdes.

(:

¿Te acuerdas que nos queríamos mucho?

¿Y nos burlábamos de nosotros mismos por querernos mucho? Y pensábamos, va, vamos a querernos mucho para romper este mundo. Rompe...