martes, 5 de enero de 2010

Esta es una entrada sobre las madrugadas

A veces, sólo a veces, quisiera aventarme por la venta de cualquier edificio elegante. Quisiera terminar todo lo que he comenzado y dejar que las secretarías del lugar cuenten historias sobre el fantasma de la joven que ronda en las madrugadas. Probablemente le harán arreglos a la leyenda, agregando que soy bien parecida, lindísima muchacha, de buen porte, que llora y no deja de llorar.
Sería una buena historia, les daría miedo, admítanlo.

Les diré algo, de verdad yo no sé tratar con la gente. Pensarán que miento porque puedo hacer buenas bromas en el momento justo o hablar ante un público numeroso. Pero no. No, eso es sólo una respuesta automática ante la no humillación pública. Para tratar con los seres humanos, hace falta tacto (del que carezco) razonamiento (¡oh! no ahondemos en esto) paciencia (eso sí tengo) y un amor impostergable a lo que pase.

Quiero dejar de llorar por hoy. El hecho de que no sepa manejar mis sentimientos, mis palabras, mi manera de decir las cosas no debería intervenir en mi belleza matutina ¿Saben cómo se ven los ojos cuando una llora mucho por las noches, muy noches?

Me quedaré con las preguntas sin resolver, esas que se nos pegan a la almohada. Tengo muchas dudas acerca de todo, casi todo termina en el tema amoroso. Tengo dudas sobre la duda, y así infinitamente: ¿uno puede amar tanto que puede volverse inepto?

Bueno, debería tirarme de la ventana de un edificio elegante ¿alguna recomendación?

4 comentarios:

el aguijon del moscardon diesel dijo...

adelante, salta, pero asegúrate que la ventana esté en el primer piso. solo el tiempo hace que todo se vea con claridad.

Lego Antropomorfo dijo...

Sugiero el Empire State Building, o la Torre Mayor, en ambos casos, además de ser una clara manifestación de tu estado anímico, podrían ser tomadas como protestas sociales fuertes y así matarías dos pájaros de un tiro. Si n o quieres corromper la pureza de tus sentimientos, mancillarla con menesteres sociales o económicos, no se me ocurre ninguno, la verdad. Jojojo
Vi tu correo, pero no sé en qué quieres que te ayude... Me quedé pensando en que me ibas a mandar narrativa también, no sé por qué. ¿Me vas a mandar un cuento? Dime qué necesitas. Tiene mucho que no hablamos. Saludos y feliz año. Ya no llores...

Chiquita Violenta dijo...

Eiii sí pero no he terminado ninguno de los cuentos iniciados y no me parecen bueno... Uliseeeees talleréalo!

Mireya dijo...

no te tires, vamos a bailar por ai mejor

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