sábado, 26 de diciembre de 2009

Me gusta la Gloria

agárrate a la vida, agarra, agarra,
agarra, agarra, agárrate. ¡Agárrate!

Los gustos rompen cazuelas. A esa conclusión llego cuando no puedo evitar una excitación ante "agarrate" de Gloria Trevi. Es la una de la mañana y hoy canté esa canción. Unos pueden decir que nada significa, aquellos que lo hagan no saben lo que dicen (perdónalos señor, no saben lo que hacen) cita ad hoc a mi sentencia.
Me refiero a que, la significación de dicha canción va más allá que el grito desenfrenado de rebeldía, unir eso a la voz de la Trevi la hace única. Esas faldas, medias rotas, cabello revuelto, la voz regiomontana. Son como un conjunto de lucha, una mujer ante una sociedad.

En diciembre, suben los índices de suicidios y pienso en esa canción. Deberían pensar en ella y agarrarse sonrrientemente a la vida.


miércoles, 23 de diciembre de 2009

Feliz cumpleaños

Hoy es tu cumpleaños, el primero conmigo. Además de eso, no puedo decir nada más porque nunca encuentro las palabras adecuadas.


Feliz cumpleaños corazón.

lunes, 21 de diciembre de 2009

SEM. DE LITERATURA MEXICANA CONTEMPORANEA: 55

Tengo una materia reprobada. Es verdad, no quería tocar el tema, sin embargo estoy pasando desde hace días una crisis extraña que me ataca desde hace meses, quizá años. No sé a dónde voy, no sé dónde he estado y tampoco sé qué haré en este momento. Sí, con mi vida. Me refiero a mi vida estudiantil, económica y social. Si he sobrevivido a mis ataques de histeria muda es porque a veces me basta estar media hora conversando telefónicamente con Rogelio y pensar que no todo puede irse a la borda. No todo puede irse a la borda, pero hay muchas cosas que caen y no flotan, se van directo al fondo del gran océano llamado mediocridad, sopor, apatía, etc.

Reprobé el seminario probablemente porque mis trabajos con el maestro Marco apestan. Pero es lo que obtienes cuando tu clase apesta: Trabajos apestosos. Dejando de lado eso, la materia es muy bonita y leí mucho. Sin la ayuda de mi maestro, sobreviví a la generación del Crack, al neobarroco mexicano, a la ironía y a la literatura femenina. Saqué un bonito 55, pero me merecía un 38 según los maestros que después revisaron mis trabajos. Es verdad, sí mis notas eran parcas y a lo mejor sosas (probablemente traeran un corazoncito a lado de "Rogelio" o unos cuantos versos amorosos) no tenía nada que escribir, no aprendí nada en el salón de clases, a excepción que el freaky del salón, sí tú amigo, sí, parece hijo de otra maestra y se perturba muy fácilmente.

Nunca había sacado un 55. Nunca me había quejado de una calificación y nunca había pedido revisión. Sentí vergüenza un poco, no quería que nadie viera mi poca sofisticación para hablar de Nadie me verá llorar de Cristina Rivera Garza o El complot de los románticos de Carmen Boullosa o mis tontos argumentos sobre Fadaneli o Serna. De verdad esos trabajos no merecían revisión por otro maestro que no fuera Marco. ¿Por qué? Porque un maestro que maneja una clase mocha, aburrida, sin argumentos, sin orden, sin nada de nada, no tiene porque exigir eso en las reseñas y trabajos finales. Menos cuando entregas tu programa de materia a mitad del semestre. Me molesta que al final del semestre crea que puede moverse con la vara de la justicia cuando apestas como docente.

Si traje esto a este blog fue porque Hugo me hizo escribir sobre sentirse mal a veces y no poder evitarlo. Y porque quería explicarle que a veces no soy tan lista, no soy lo que aparento. (que según él me veo lista, pero yo creo que no) El reprobar una materia no me hace sentir mal, en realidad lo que no quiero es volver a llevarla (los seminarios se repiten, no se presentan) menos con ese maestro. El semestre entrante no terminaré mi carrera, tendré que alargarla otro semestre, eso también me deprime. Me quiero ir de ahí pronto. Aunado a eso: mi madre y mi padre. Eso es simple, son papas y poco entienden del trámite burocrático universitario, para ellos soy una inversión (muy mala al aceptar esta carrera) y pensaban que dejarían de invertir pronto, lamentablemente falta un servicio social y una materia recorrida. Ah, sí: tampoco tengo trabajo. Es diciembre y diciembre me deprime. Precisamente porque es ese mes que me hace ver hacia atrás, ver lo que he construido y ver que nada he hecho.

Todo suena feito, pero pasa. Afortunadamente, encontrarte a ti me hizo mucho bien. Este año me hizo bien sólo por eso. O sea, entre todos los escombros estás tú. Pero de eso no hablaré en esta entrada porque el chiste es ver lo deprimente que es ser estudiante de letras, aunque siendo estudiante de letras te encontré.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Navidad se acerca

Mira, regresar a casa sin ti me hace entrar en un estado de sopor, entre melancólico y zombie. No sé de qué se trate todo esto, tampoco sé cómo se define el "verdadero" amor, a veces sólo me basta mirarte fijamente, quedarme así por varios minutos hasta sentirme satisfecha en muchos sentidos de mi vida. ¿Eso es el verdadero amor? Además tienes como chorrocientas cosas que bien podría poner en un pinito y exhibirlas y decir "mira, esto me hace increíblemente feliz, no me des regalo de Navidad, me quedo con todo lo del pinito"

No te comparo con un pinito de Navidad, aunque me sienta igual cuando te pones a mí lado, porque yo soy pequeña y tú no. Y los pinitos en mi casa usualmente, más bien siempre, son más altos que yo. Los pinitos de Navidad siempre me han llamado la atención, porque todos quieren uno, pero no todos son especiales. Y brillan y huelen rico. Y es muy difícil encontrar el indicado, el alto, lo suficientemente frondoso para esparcir su aroma en toda la casa, con las luces, los moños, las esferas redondas y claras y reflejantes. Tintineo. Musiquita. Navidad. Eres el centro de mi Navidad (a la que yo le doy un significado propio, ajeno a toda religiosidad)

Mira, Aunque veas la vida en blanco y negro y siempre tengas la frase precisa para derrumbar todo mi teatro, insistentemente en blanco y negro... yo siempre te he visto de colores, mi vida de colores.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Cuac Cuac


Ahora tengo más tiempo del que quisiera; por eso aparezco en este lugar de vagos pensamientos. Justo ahora estaba recordando mi analogía de los patos. Verán, en el parque Fundidora hay patos, a Rogelio y a mí nos gusta darles de comer por eso a veces llevo galletas. La otra vez les di Triki Trakes y resulta que me atacaron, no sé si fue por el chocolate o por qué rayos. Bueno, no me atacaron, es sólo que llegué a pensar que en cualquier momento el insistente pato (que ya no tenía temor de yo dios) me atacaría y volaría despiadado hacia lo que ahora se convertía en una vulgar mortal. Me seguía y no se detenía y me seguía y me seguía y le dije a Rogelio: ¡Corre!...
Pinche pato.

Bueno, el pato es para mí una gran analogía de ese dicho: "te dan la mano y quieres agarrar la pata" porque uno a veces es buena persona y le lleva galletitas a otras personas, pero ocurre que a veces uno les da Triki Trakes y ¡zaz! no dejan de perseguirte, cuac cuac cuac cuac... Abren sus alas e insisten: cuac cuac cuac cuac hasta que tienes que correr...

Miren a mí si me gustan los patos, no confundan, de hecho me gustan mucho, es sólo que a veces son bien aprovechados y además sí pueden volar.

martes, 15 de diciembre de 2009

Ya mero cumples años

Tengo algo especial que decirte, siempre tengo algo especial que decirte. Algo que no te lastime, algo que sea mejor que mis tonterías, mis palabras sosas y este tono de voz que no domino.

Tengo eso especial, pero si lo escribo aquí no lo leerás; así que no sé, puedo llenar de letras un lugar ambigüo en la red aunque de todas maneras no habrá respuesta o puedo quedarme todo todo hasta que explote y me muera de amor.

(ay mande, nadie se puede morir de amor)

Pero sé que me entienden, sí, eso.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Campeonato 2009

A mí nunca me han gustado las competencias. Existen, sí. Pero eso no significa que las competencias sean lo correcto. Supongo que por eso no me gustan los deportes; sé que suena un capricho loco, pero la humillación de un contrincante nunca ha sido mi hit. De hecho creo que les tengo cierto recelo, cierto prejuicio a quienes lo admiran con devoción y alevosía, pero eso es muy mi problema. Es ese problema que tengo de creer que todo lo que pienso es lo correcto; que el mundo sería perfecto si las cosas fueran a mí manera. Bueno, esta es mi parte cínica, sí las cosas fueran a mí manera todo el mundo viviría feliz. [Séqueestoesunaisiotezdemiparteperomevale]

A lo mejor esto pienso porque de repente todo mundo está emocionado en las calles, se ganó una liguilla "somos mejores" y una que otra cantada de humillación al no ganador. La liguilla mexicana es complicada cuando vives en donde según tenemos "la mejor afición de México" porque aquí es como la mafia, o eres de un equipo o eres del otro, nunca el del medio, nunca el que apoya a ambos. Si pierdes eres un pendejo si ganas un campeón. En Nuevo León hay de dos, o eres Rayado o Tigre, y si eres Rayado pues ya chingaste ya tienes todo un año para gritarle cositas al Tigre acobardado. [Me pregunto si eso habrá hecho que naciera eso en la UANL de la Educación por competencias]

Equis, como quiera no soy apasionada en el fútbol y cualquier aficionado puede venir a decirme que estoy equivocada y que además no vivo la emoción del fútbol. De seguro ellos están en lo correcto, las competencias y la humillación del contrincante es lo correcto, el que gana es el que jugó mejor... pero bueno muchos pensaron que estaban en lo correcto cuando hicieron jabón a más de un millón de judíos en los años 40's.


P.D. Esto lo escribo porque no pude dormir por las bocinas a fuera de mi casa y hoy a las 3 de la mañana estaba un amigo de mi hermano gritandole: ¡Ustedes no llegaron a la final!

jueves, 10 de diciembre de 2009

Vacaciones

Efectivamente mi cronopio miope, trabajos finales. Sin embargo, con suerte hoy termino mi último trabajo: Estética.

Conforme pasa el tiempo, me doy cuenta que cada vez le quiero ver más patas al gato. A lo mejor eso se debe a mi alma de poeta (usch)

Pero bien ¡vacaciones decembrinas! Ahora viene lo bueno, yo en extrema pobreza, 25mil conciertos a los que quiero ir, regalos, regalos, regalos por todas partes, comprar comprar comprar (así sin comas) Y yo, rascándome la panza en mi casa (denme trabajo, denme trabajo) Con el frío de vuelta, me pondré a escribir mucho. Justo ayer pensaba en el inicio de una novela (lo siento caminé mucho) escribí otro tanto, vi dos películas, una chistosa otra bien ridícula. En Diciembre me propongo escribir más, acá y acá y acá. En todas partes, además de leer, tengo que leer cosas para mi tesis (eso no será taan divertido) tengo que avanzar muchos trabajos, tengo que...

wtf! ¿Cuáles vacaciones?

jueves, 3 de diciembre de 2009

#Odiofinaldesemestre

Sabrán que esta manera -poco profesional- de publicar mis "netos" (de neta) pensamientos no logrará que mi estatus escritural sobresalga de entre las vastas personalidades que hay en el mundo intelectual y bohemio; Sin embargo hoy entregué mi trabajo No me preguntes cómo pasa el tiempo, José Emilio Pacheco (le quería poner No le preguntes a Pacheco cómo pasa el tiempo porque no te contestará, pero el otro suena "más poético" o más: noséquétituloponerleamiensayo) y quería compartírselos. ¡No el trabajo completo, claro! Se me duermen en la tercera línea, tenía en mente una sinópsis.

Según yo quería plantear el concepto de tiempo que marca el poeta en contraste con el concepto de la filosofía, principalmente: Aristóteles (En su Física) y Bertrand Russell (ja-ja en su ABC de la Relatividad) Ambos con un amplio margen de ideas que nada tienen que ver unas con las otras; pero yo no sé mucho de eso porque no leo mucha filosofía en su sentido estricto(menos cuando tengo chorrocientosmil trabajos que le debo a mi maestro de Literatura Mexicana Contemporánea)

En fin, terminé mi trabajo de 10 cuartillas y lo iba leyendo camino a la Capilla Alfonsina -No me quedó taaan mal- pensé. Leí poco de Russell porque Francisco me lo prestó unos dos días antes, lo único que pude comprar de mi tonta teoría, es que en la poesía los conceptos básicos, que llamaré "de la naturaleza" pueden pasar entre las piernas. La poesía es entonces, un arrebato de todo, de ideas que llegan solitas, sip. Pero sí, no me quedó taaan mal. Me gusta lo que planteaba Russell sobre el observador, eso fue la columna vertebral de mi trabajo. José Emilio Pacheco es como su propio observador ¿no?

Llegué con Subjetivita y dijo que mi trabajo sobre La Oración del 9 de febrero estaba muy bien hecho y que sólo necesitaba argumentar un poco más el concepto de recuerdo. Y yo puse cara O_O (extrañada) porque hace tiempo que perdí la fe en mí para hacer trabajos y/o ensayos (sobretodo con aquellos maestros que nunca los revisan y te dicen que tú eres la mala alumna, no él el mal maestro) Dijo que también el trabajo de Omar Lara tenía ciertas faltas de puntuación (6) sin embargo, la manera en que yo veía la poesía de dicho autor estaba muy bien sustentada. ¡Zaz! No me lo esperaba. Como que me animó un poco el día. Porque en estas épocas siempre caigo en depresión estudiantil (Me la paso pensando que llevo 9 semestres en la carrera de Letras Mexicanas y me pasó dormida todo-todo)

Esta depresión estudiantil siempre me llega cuando leo algo bien chido, cosa curiosa ¿no? Ahora estoy presentando esta entrada y creo que seguir escribiendo aquí es lo único que me queda. Y eso me vuelve a deprimir. Equis.

A mis lectores fantasmas, sólo una recomendación, con eso de que estoy leyendo algo bien chido, mi recomendación de la semana es El complot de los Románticos de Carmen Boullosa, ¡ay! está bien divertirrico el libro. Nunca había leído esa manera de narrar en una mujer y me encanta. Yo creo que es pura envidia cuando la leo. Tiene una mezcla de burla que no suelo notar en las mujeres, como que si se divierte (esto lo digo en contraposición de Nadie me verá llorar de Cristina Rivera Garza, que siempre está medio acongojada por todo) y no sé, tengo sentimientos encontrados cuando la leo, me muero de risa por un lado por sus ocurrencias y por otro, bueno, por otro equis.

No sé a dónde quiero llegar con esta entrada. El chiste es que ya mero termino con mis trabajos finales.

Tus últimas palabras

“Tendré que mandar mi ropa a la lavandería”   Fue lo último que dijiste antes de cerrar la puerta.