domingo, 1 de noviembre de 2009

Still I wake up in the morning thinking of you

He perdido casi todo lo que amo, exceptuando mi entorno más cercano. Lo he perdido (no en el sentido estricto, no me refiero a la acción de perder la vida por ejemplo) porque soy una despistada y a veces, muchas veces, no sé lo que digo; pareciera que la boca se me va sola y comienza a jugar con las palabras, acomodarlas, adormecerlas, les da una libertad que tal vez no merecen. No sé si eso signifique ser poeta (porque según Subjetivita el poeta no se rige por las normas sociales implantadas en La República, por eso y muchas cosas más Platón no los quería) Además, según yo, ya todos quieren ser poetas. Y curiosamente hay cosas que María Zambrano describe sobre los poetas que me hacen pensar que todos podemos ser uno. No estoy diciendo que cualquiera pueda serlo, no. Yo no puedo la mayoría de las veces por falta de rigor. Me vale.

Volviendo al tema de que pierdo todo, he perdido cosas meramente materiales y a veces hasta me he perdido a mí. Y ya. Sólo que me queda estar sola. No me importa estar sola, de verdad. sinceramente, a veces quiero que todos se borren. Desaparezcan. No me importa a veces: perder peleas, trabajos finales, mis aretes favoritos, el dinero de la semana, la naranja que traía en la mochila, discusiones con mi madre, las llaves del carro, la mochila de mi hermano, libros de la biblioteca, libros para mis niños, horas clase, ensayos programados. No me importa perder esas cosas (a veces)

Bien, a eso me refiero cuando pierdo cosas que amo. Pensarán que mi estúpida ingenuidad me hace amar casi todo lo que me rodea, pues sí. Tal vez sí. Tal vez es como la ingenuidad del cronopio (No digo que yo sea cronopio, porque también he perdido buenos cronopios y los cronopios no pierden cronopios) Tal vez amo las horas clase con Dalina, los libros para niños y a mi madre.

Al final del día, prefiero quedarme contigo. Porque de todas maneras estoy sola y contigo. (Esto no es una paradoja, realmente pasa) pierdo todo, me pierdo a mí, pero termino contigo. Y a veces, aunque no estoy contigo, también estoy sinticontigo. Aunque conmigo cargo demonios y fantasmas y rodeos y palabras hirientes y golpes y te amo.

He llegado al punto de contradecirme: Pierdo todo lo que amo. Casi todo. (Tú vas más allá porque te amo y a parte eres mi entorno más cercano) Entonces, pierdo casi todo, por mi manera despistada de verme en la vida, te he perdido a ti muchas veces pero hay un hilo delgado, fino. Que no te deja, que no te deja dejarme sola.

2 comentarios:

FERNANDO ENRIQUE dijo...

.:.

Es difícil abrirse tanto y que ese interior tenga forma

es una forma de de ser poeta

o de hacer poesía


.:.

Loshermanoscaramelo dijo...

ve al departamento de cosas perdidas. :b

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