lunes, 31 de agosto de 2009

En busca de Klingsor (fragmento)

- ¿Y qué le garantiza que esa búsqueda interminable no lo lleve al desamor? ¿O que le haga darse cuenta de que en realidad no ama, o de que ama a otro?
Bacon Reflexionó un segundo.
- Vale la pena correr el riesgo. Es doloroso, pero a veces el amor se acaba o se consume precisamente porque los involucrados en él no han sido capaces de seguirlo buscando, como al principio. Sólo cuando uno tiene algo (en el sentido de ser su propietario, su dueño) puede perderlo.
- Eso es espantoso - se escandalizó Irene -. ¿quién nos puede asegurar, así, que quien nos ama no nos está engañando o que nosotros no engañamos a quien creemos amar?
- ¡Nadie! -la voz de Bacon se elevó con un grito-. Esto es lo más importante. Confiamos en el otro y, más todavía, en nuestra propia intuición. Todo se esconde en la confianza. ¿Qué es la confianza sino la posibilidad de creer en el otro, aunque sin la certeza de que nos diga la verdad? De cualquier modo, siempre ocurre así. Hay que ser realistas, Irene: nunca podemos estar completamente seguros de los demás. Nunca.
- Me parece horrible. Suena como si el amor sólo fuese un juego entre dos personas. Cada una trata de sacar ventaja de la otra y a la inversa.
- Una definición perfecta. Sólo que el del amor es un juego en el cual, a la larga, no hay vencedores ni vencidos. Lo único que puede ocurrir es que uno decida no jugar más, y entonces todo se acaba.
- ¿Y cómo podemos saber si el otro sigue interesado en jugar?
- No es difícil, Irene. Hay cientos de signos en todas partes. Cientos de pruebas que nos invitan a que las interpretemos. Actos externos que debemos asociar a una correspondiente carga afectiva - Bacon tomó una servilleta y se la llevó a los labios-. Una carta de amor, una conversación, un flirteo, una cita, una venganza, un ataque de celos: cada uno de estos actos no es distinto del movimiento de los peones o los caballos en el ajedrez. Yo digo: "Te amo" Tú respondes "Yo no"...

(Volpi, 205)

Quehaceres

Ya no sé que hacer conmigo. Me levanté a las 7 am, no pude dormir, tenía muchas preguntas. Dormí 4 horas, soy una campeona.

domingo, 30 de agosto de 2009

Ojalá llueva.

Hace mucho que no tengo domingos "completamente" felices, pero, ya me acostumbré. Y esto no es una queja. Es un comentario lanzado al aire. No es que me este quejando, lo juro. Además está todo bien: parece que lloverá y en VH1 pasaron las mejores canciones de los noventa en español, esas que me hacen llorar también.



jueves, 27 de agosto de 2009

Venta

Los gigantes de hielo

Luis Alberto de Cuenca


Cuando me encontraste en las tierras
de los gigantes de hielo:
era verano.

Y amaba soñar que soñaba
mientras mis párpados
(en el instante preciso en dónde
la noche los pintaba)
se ensuciaban en cansancio

Atados a la circustancia,
eran los esclavos
de un Reino adueñado
de nervios y suturas.

Eran, tal vez,
un relicario aburrido
(repeticiones de noche
y austeridad de día)

En verano:
los gigantes de hielo
te dejaron llevarme
Y me hice la dormida.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Canción

A mi me gusta

que me toques desde abajo,

como si fuera la primera

en el azul profundo.


La canción se llamará mar:

iniciando

con tus navegantes estrofas

martes, 18 de agosto de 2009

Lo impredecible



De la lluvia en tus manos
de la suerte en mis monedas
o la cara ante la duda.
No te culpo.
Ni por la noche en mi ojos
o el coctel de lavanda

Cada loco y su poema

episodio del que parte mi manía.



viernes, 14 de agosto de 2009

A casi 4 meses





Un sábado cualquiera, cuando apenas conocí a Rogelio, coincidimos en una boda (efecto totalmente random y paralizante) en esas fechas mi primo de 17 años se estaba casando con la amiga dela hermana de Rogelio (así como se escucha) la cual vivía cerca de la casa de mi abuela.
Como no quería bailar con mi tío, (de verdad, lo juro) le dije a Rogelio que salieramos; salímos y encontramos una banca en donde pasaba mucho el viento. Había demasiado viento y yo fui presa de esas cervezas obligatorias que te arriman a la mesa, en fin, estabamos hablando de la coincidencia y otras cosas en las que yo no creo y le dije que a mi me gustaba mucho "When Harry met Sally" porque compartía la filosofía de Harry respecto a la amistad de un hombre y una mujer (eso de no creer en la amistad sin atracción) hablé mucho (as always) pero está vez eran muchas otras cosas por las que hablaba. Como quiera, la mayoría del tiempo él permaneció unmutable ante (a mi parecer) una inconsciente manera (maybe it was a come or not) de hacer una franca declaración.
Entonces al final de mi discurso sobre la amistad y una bla bla bla le dije que podíamos ser amigos.
No pudimos. (Vaya que siempre tengo la razón)

domingo, 9 de agosto de 2009

Tal vez no debí dejar que jugaras con mi falda

Y aunque al principio mi corazón era piedra río (lo que sea que deba significar esa metáfora) ahora prefiero caminar a la deriva (con tu deriva), hacerte ver una película por segunda vez en la cineteca y mirarte mucho rato hasta que se me cansen los ojos y me den ganas de llorar; porque uno ya no sabe si llorar o condenar lo que a primera vista parece un crimen atroz.

[Lo que sea que deba significar dejar morir (muy hambrienta) a la tristeza]

sábado, 1 de agosto de 2009

¿Alguna vez han sentido que alguien no quiere hablar con ustedes?

Ayer estuve hablando con Daniela sobre psicopatologías, y creo firmemente, que tengo delirio de ser ignorada.

¿Conocen un lugar para neuróticos anónimos?

[Es que todo esto ya me está doliendo]

La ansiedad perfecta

se quiere, no se sabe muy bien qué y no hay en este sentimiento abandono, debilidad, languidez: es la ansiedad perfecta Daniel Sa...