viernes, 12 de junio de 2009

Challenge and Response (Del sentimiento de no estar del todo)

Hoy me senté, abrí un documento de Word y decidí escribir un poema de amor. Aún no me sale. Es que la cosa es experimentar con todo, con la palabra, los sentimientos, las ideas, los enojos y las tristezas. Hace mucho que no hablo de amor de manera indirecta de la tristeza. Hoy me proponía escribir de amor de manera directa con la felicidad. Y por lo mismo no sé como empezarlo.


El día que salí con Bicho Bolita Productions encontré varios libros de Julio Cortazar, primero me emocioné por el apenas impreso hace poco tiempo “Papeles inesperados” y después le recomendé a Lalo el libro de “Una vuelta al día en ochenta mundos En este último libro, en el tomo I, hay un pequeño ensayito, comentario, que una vez Rogelio me leyó en voz alta (Por eso mismo le dije a Lalo que lo leyera)


Entonces, ahora que escribo un poema de Amor de manera directa con la felicidad recordé el día que Rogelio me dijo “Del sentimiento de no estar del todo” y me pregunto si quería que lo leyera todo o prefería que nos turnáramos para leer. Nos turnamos y leímos una hoja él, una hoja yo. Me dijo que cuando leyó ese texto se acordó de mí: porque soy una niña para tantas cosas y porque cuando lo conocí le dije que ya no sabía si era una niña en el cuerpo de una mujer o una mujer en el cuerpo de una niña.

-“Tienes una coexistencia pacífica que me agrada”


A raíz de este pequeño preámbulo, ustedes se imaginarán como se fue dando esto. En realidad yo me volví un poco loca al notar esas pequeñas conversaciones que aún recordaba, siendo que, poco me conocía. ¿Ustedes han leído ese pequeño texto? Ese texto de Cortazar que dice cosas que yo pienso muchas veces al día: “Mucho de lo que he escrito se ordena bajo el signo de la excentricidad, puesto que entre vivir y escribir nunca admití una clara diferencia”


Debo confesar que yo me copio muchas cosas de Cortazar porque lo adoro mucho. En últimos días copio cosas de Rogelio porque, porque sí. Es así que como dice Jorge Drexler, que le dije a Celeste, que también digo yo, ahora: Me haces bien. Y como dice Cortazar, que dice Rogelio que a veces nota en mí: “soy terriblemente feliz en mi infierno”


Y ya. No, no me salen los poemas de Amor, me sale escribir estas cosas que no son cosas, que son semicosas, semirelatos insípidos y sobretodo inútiles. Y:

/Nunca tuve tal libertad

de mirarme los pies y caminar/

/No es que espejo seas

y al espejo me remitas/

/Uno se deja leer líneas de las manos

esperando la línea exacta que recorra las coincidencias/

/Uno es tarde de tarde

tiempo en su tiempo/

2 comentarios:

heliasár dijo...

Me gusta tu blog a pesar de que el template me genera una ansiedad medio rara.

Saludos ansiosos.

Memorias Educadas dijo...

"Puesto que entre vivir y escribir nunca admití una clara diferencia."

Está bien, bien chido esto. Es que, por lo menos en mi opinión, hay veces en que por querer expresar un poco de nuestra vida en letras, nos vamos desdibujando en ellas y al final ya no sabemos bien si escribimos lo que vivimos o viceversa.

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