jueves, 14 de mayo de 2009

Jueves

La mayoría de las veces ya no sé sobre lo que debo escribir. Lo complejo del asunto reside en que a pesar de que debo hacer algo con lo que escribo, no es lo que quiero escribir. Ya no sé si creer en el arte por el arte (porque no sé ni que es arte) o por esa cosa escrita con compromiso. No sé de mi compromiso con lo que escribo. A veces pienso que es sólo compromiso conmigo y qué le importa a la gente lo que yo venga a decirles/escribirles.
Pues la verdad a mi me gustaría escribir cuentos bien chidos y mandar alguna novela corta al concurso Rosario Castellanos. Nada más porque se llama Rosario Castellanos y porque ella es la onda con sus poemas. O igual mandar a algo del concurso de Jaime Sabines. Porque Sabines me recuerda porque escribo y porque quiero ser poeta y loca. (No me gusta como se oye poetisa) Pero, ya ven que todo mundo quiere escribir y todo mundo lo hace mejor que yo. Yo sé que mi blog carece de literaturiedad y ultimadamente también me vale madres que apenas y lectores tenga. Que esto no sea más que un grito a la nada. Y que mis textos no saldrán de aquí o allá o donde sea. Dónde sea. Entonces me pongo frente a ustedes una tarde de jueves donde parece que quiere llover. Eso me pone muy contenta, como me pone contenta tener secretos y amores. (Ya entendí eso que me decía Carlos que era su secreto y que no lo quería compartir con nadie) Yo no te quiero compartir con nadie. Y es como eso que te pregunté de por qué la gente se agarra la mano. No es cuestión de propiedades. O de cariñitos. Como pensar que a veces pareces de peluche.

Ayer cuando me despedí pensé que podría escribir un cuento de amor (por primera vez) y yo sé que los cuentos nunca me salen porque nunca entiendo las técnicas constructivas de este. Pues cuando escriba un cuento de amor o termine ese cuento del cinturón-dios lo mandaré a cualquier concurso pedorro y voy a ganar porque me voy a aventar esa teoría loca del destino y las tontas coincidencias de las que hablaba Julio. Es que mis cuentos de amor deberían de ser felices. Y terminar con eso de vivieron felices por siempre. Aunque ambos sepamos de lo tonto que suene eso. (Por favor como si tuviéramos suficiente con bichito)

Como sea, no me salen los cuentos y a veces ni los poemas. Estoy conciente que mis poemas no recuperarán lo que he perdido o encontrarán lo que estoy buscando.

Me pregunto cuando hice la idea de Chiquita, cuando inició enteramente este blog y cuando se deslindó de mi vida. Esto no es un diario, ni siquiera se acerca a mi realidad. Esto es un pedacito de mí. Un pedacitito que está ansioso. Está ansioso de darles algo de que hablar, de contarles cuentos chidos. ¿O sí será un diario? Pues cuando me siento a escribirte blog quiero contarte la historia de “Raul” o de alguien más entretenido, pero siempre termino hablando de mí. Como si no fuera suficiente con hablarme a mí misma. Y entonces, Ya no sé si soy chiquita o soy la que le tomas la mano en la plaza que está enfrente de la casa de mis tías. Ya no sé si soy Violenta o la que le quiere quitar los pantalones al maestrillo de filosofía (Perdón corazón eso ya lo había confesado)

Este blog es un asco cuando me pongo a decir mis verdades de lluvia.

“Somos novios. Y nos queremos” Eso me dijiste y hasta me dio gusto. Me dio gusto que escupí la el humo del cigarro. Yo creo que cuando me escuchas hablar de Google y los IP y sabes que me equivoco te desquitas de la manera más lucrativa. Me pides un beso y esas cosas. Entonces Cito: “no me dejas vaciarme. Alberca”* Me dejas ser una muy inteligente muchacha de esas que hasta son bonitas.

*Niña Monstruo (Zeltzin)

1 comentario:

nano dijo...

.:.

"Este blog es un asco cuando me pongo a decir mis verdades de lluvia..."

sigo pasando por aquí...


.:.

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