jueves, 28 de mayo de 2009

El arte de la Prudencia 1

Aunque este blog se niegue a dejar que mis entradas sean modificadas, aquí estoy.

Anoche pensé en terminar el poemario y mandarlo al concurso de la Universidad, pero no me sale nada, nada. Y lo que hago acá no es tan poético. Me da flojera la poesía a veces. A veces. Y es que Goethe dice que la poesía es verdad. ¿O la verdad es poesía? A mi la verdad me puede pasar entre las piernas. Porque la verdad después de todo no es tan divertida como mis mundos y mis días. Y yo sé que a ustedes les puede pasar por las piernas mis mundos y mis días, como sea.

Lo que más me molesta es que antes en mayo siempre llovía. Había una canción que se llamaba “Los aguaceros de Mayo” Eso ya no tiene sentido porque siempre parece que va a llover, porque el cielo se está nublando y nada. Sólo como que hace friíto y ya, al día siguiente el sol te pega como burlándose de tu vana esperanza de unas grandes gotas. Gototas. Quiero gototas. Y quiero que de verdad haya aguaceros en mayo.

Por eso me caga Monterrey porque cuando hace calor hace un chingo de calor y cuando hace frío hace un chingo de frío. Me gusta el frío.

El frío me gusta porque así busco calor, porque a mi me pasa lo contrario que al burro en primavera. El burro en primavera sólo se sentía solo. Y me de mamones le inventaron esa frase y ahora todos quieren con todos en primavera. Menos los patos, los patos hacen cuac cuac y esa es su lengua, mi proyecto es inventar una nueva lengua encerrada por una semana con bicho. Pero quien sabe si termine ese proyecto.

Con eso de que mis proyectos nunca se terminan y que eso me deprime voy a pensar en cosas bonitas. Pienso, por ejemplo, en Yannis Ritsos. Pensar en él es pensar en poesía y en verdad. A mí en verdad me gustaría ir a Grecia y conocer a Yannis Ritsos y me diga que soy una chaqueta (La palabra Chaqueta me parecer un Albur gigante) O me puede decir que soy una chiflada y que me pongo contenta por cosas insignificantes. Pero, Yannis Ritsos ya se murió así que no me podrá hablar de comunismo y de cuando lo prohibieron en su país.

Quiero que me prohíban, pero que me prohíban de verdad. No esas chingaderas de no llegar tarde cuando llego tarde o de no drogarme cuando me drogo. ¡No! quiero me prohíban cosas interesantes ¡Por dios! más de 2500 años bajo el yugo de reglas sociales ¡invéntense algo nuevo! Porque prohibirnos cosas por ser sólo tener un cromosoma diferente no es lo de hoy, eso es aburrido. Imaginemos las probabilidades para que en vez de XX seas XY y te mantengas bajo el estupor de una semana de cólicos y temperamentos accidentales. (Este párrafo se está volviendo muy feminista: ignorémoslo)

En realidad toda esta entrada puede ser ignorada. Sólo tenía ganas de platicarles cosas. FIN

4 comentarios:

nano dijo...

.:.

me gustó que presentaras a Yannis Ritsos y después que nos dijeras que está muerto (fue una bonita desilusión)


.:.

C.M. dijo...

"Haga su comentario."
Como un imperativo..bueno, de hecho lo es.

Me agrado mucho el tono del post, muy sincero, auténtico, sin tapujos ni estornudos (sic).
Pienso lo mismo de Monterrey, aunque para mí, marzo siempre fue el mes de lluvia; no alcanzo a recordar si estaba en lo cierto o no, generalmente el clima es de lo último que me entero.

Te veo mañana en la junta, bonne nuit!

Memorias Educadas dijo...

Gracias a ti se soltó un aguacero que inundó la avenida que está a la entrada de mi colonia y no pude entrar, me regresé al trabajo y a las 11:59 am tengo 12 horas, o más, sin dormir.
¡Ahora aparece un elefante o algo, no sé! Dale un buen uso a tu magia.

siluetamorfa dijo...

En invierno no hizo frío. Eso fue muy triste.

Tus últimas palabras

“Tendré que mandar mi ropa a la lavandería”   Fue lo último que dijiste antes de cerrar la puerta.