miércoles, 15 de abril de 2009

Abuela

De verdad, de eso no me puedo quejar, él siempre le dio todo a mis hijos, nunca les faltó nada. Querían una bicicleta, les compró a los tres bicicleta, tu mamá quería esos viniles de esa música disco. Los tuvo. Mi alacena estaba llena, viajabamos, tus tíos tuvieron todo lo que a su edad se pedía. De eso no me puedo quejar.

Hubo una vez que ya no aguanté. Todos me decían que lo veían con la vieja y sus dos niñas en el carro...
(interreumpo: ¿Dos niñas, eran suyas?)
No. No fueron suyas, gracias Dios no tuvo hijos con ella.

Te digo, hubo un día que ya no aguanté. Le dije: Si ella te hace feliz vete con ella. Y él lo negó todo. Ni siquiera fue capaz de darle el lugar a ella. También a ella la negaba, eso fue lo que me dio tristeza, por ella más que nada. Por que el seguía diciendo que no, que era mentira lo que me decía la gente. Que tenía ninguna amante.

Al final murió agonizando.

¿Ella se presentó?

No, si lo hubiera hecho la corro a la chingada.

Nosotros eramos su familia. Nunca fui capaz de dejarlo porque tenía 3 niños, yo que, yo como quiera. Pero ellos que culpa tienen, de crecer sin su padre. O no sé. No sé.

Todos me decían que tenía una casa muy bonita.

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