jueves, 26 de marzo de 2009

Volviendo a lo básico

Estaba en la computadora vieja y me encontré una carpeta llamada "Porquerías", entre esas porquerías me encontré con un poema que me robé de un viejo compañero de carrera. Carlos abandonó la carrera de Letras Mexicanas para bailar tango. En esa época estaba enamorada de la vida y de ti. Ahora también y ahora que ya no sé qué más porquerías escribir , así que decidí regresar a lo básico y "pegar" mis viejas porquerías. Haré una excepción el día de hoy, por Carlos, mi ex compañero que ahora baila tango. Este es su poema (Con todo y sus cositas en clave de abajo) (Esto fue aproximadamente en Julio del 2007)

Amor,
yo a ti te quiero como Dios manda,
o sea, sin dogmas, prejuicios ni ataduras,
a la manera antigua y romántica
de los días en que cupido usaba flechas,
y las flechas, lo sabes, se dejan donde caigan
para evitar que se desangre el cuerpo
o escape el alma.

Porque como habrás notado,
hoy el angelito agoniza en cada adiós que no hace eco,
se estanca en trámites aduanales y burocráticos,
en terminales aéreas,
en bocas sin parque ni versos...

Eros cambió de armas,
ahora utiliza bombas globalifílicas tan de moda
y otras banalidades contemporáneas
que eclosionan sí, con pompa y circunstancia,
que funden dos seres un segundo,
pero al poco tiempo dejan sólo restos
de caricias y sollozos y sonrisas;
tristeza en los propios extraños
que abrazan la huella del suplicio
casual y causal
de egoísmos feat lover
de soledad compartida;
y otros componentes discordantes
del amor en nuestros días.

Este laissez-faire de la apatía
esta incertidumbre de amores a crédito revolvente
en eternidades y perpetuidades no capitalizables,

lo único que dejan claro
es que el romance es cosa de libros,
ya no financieros ni leídos;
sino libros de apoyo
para una taza de café, en horario de oficina,
o una pila de papeles olvidados
cuando el trabajo irrumpe en el hogar.

Este comunismo de frivolidades
al que lleva la industrialización de los afectos
y los bienes de pecado capital;
la guerra de ideologías cuando no hay presupuesto,
o de injusticias y torturas en cancha ajena cuando lo hay,
junto a otras muchas entretenciones de disfuncionarios eréctiles
por sobre otras inmundicias de primer orden;

solamente muestran que el caos es tal,
que no se puede comparar
al compasivo intercambio de nostalgias
entre mujeres y hombres de ocasión,

la atrocidad del consumismo y consunción
de corazones mercantes es tan grande,
que resulta imprescindible
tener alguien que nos recuerde
que somos, éramos humanos,
y que está muriendo esa costumbre
patentada de ser prójimo
junto a tanta gente
que también muere infeliz.

Porque la alegría es arcaísmo y, no obstante,
el suicidio en maya o chino, es inadmisible,
aquí nos fregamos todos,
entre todos...

Disculpa el relicario de conceptos fatales,
el arrebato de civismo inmolado
que interrumpió
nuestra declaración privada
privada de aberraciones
como las mencionadas en el entreacto
de esta confesión.

He aquí a lo que quería llegar:
en la monarquía revitalizada
de mis territorios personales,
nunca hubo nadie que reinara como tú.

Por lo que,
en representación de mi mundo interno,
quiero otorgarte
el gobierno vitalicio de mi alma de profeta
que siempre tuvo fe en que llegarías...

Por el poder que tengo sobre mí,
quiero ofrecerte lo bueno y lo malo;
lo tuyo y lo nuestro
del humilde rincón del universo
en que descansas tu cabeza,
que es mi pecho.

a.r.22.2.7


3 comentarios:

Acidita dijo...

Espero que te regrese pronto la inspiración, me gusta leerte.

Por cierto que yo conocí a Carlos (creo que estamos hablando del mismo) y si no, pues es una gran coincidencia porque a él le gustaba mucho el tango, la poesía y la trova. Abandonó la carrera, pero no supe que fue de él.

Ale: Who took the boomp?? :P (Recordando tu alegría consejeril, que sonaba en una grabadora y le daba vida al pequeño espacio alfredado)

Anónimo dijo...

Uuuuy si no son comentarios buenos no son aceptados...

:(

Anónimo dijo...

todo un escrito kitsch... sin ninguna duda

Euforia

Estoy en un estado poco constante que le llaman felicidad. No me quiero mover. Como cuando un gato te elige te observa y se sienta en t...