lunes, 2 de marzo de 2009

Prove Yourself

Había dicho hace una semana que odiaba a la gente y hoy dije que amaba a la gente. Cuando caminaba a casa me di cuenta que no es que me contradiga o que intente usar una moda y cambiar a otra. No. Me doy cuenta que odio a La gente y amo a Mi gente. Ambas cosas son totalmente diferentes. Mi gente es linda y hasta ríe bonito. La gente piensa en conjunto y se guía por críticas feas. En eso no me quiero meter cada quien su gente. Esto me remonta a porque también me contradigo en eso que no me gusta que me toquen. Hace un tiempo me di cuenta la diferencia entre eso que unos me toquen y otros no, sin pretensiones de albur, por supuesto. Empezaré por lo básico. Yo abrazo a mi gente, mi gente me abraza y todos contentos. Soy así. Es indispensable en mi vida mostrar mi lado totalmente ñoño ante mi gente. Pero hay algo que me pasa bien curioso. La gente apenas conocida que empieza a formar parte de mi gente me da “kikis” y hay dos razones: primeramente la básica: Son odiosos, atrevidos, picudos y demás. Pero hay otra clase de gente que con el tiempo dejo que me toquen (Sin albur de nuevo). Eso me puse a pensar hoy.

Cuando caminaba a casa también pensé en otra cosa que no me ha dejado dormir estos últimos días. Pensaba en la muerte del papá de Chava. No entiendo como algo tan ajeno me pudo afectar tanto. Claro que quiero a Chava. Es amigo, amigo de esos que te escuchan y entienden que dentro de todo este aspecto de fémina idiota hay una mujer que calculadamente se burla de todos. Ya tengo tiempo de quererlo como tal. Él fue de mis primero lectores. Llegué a la conclusión de que el papá de Chava era algo que simplemente daba por hecho. “Veamos una película” Acto seguido “Con permiso, señor” “¿Está Chava?” Acto seguido “Si, espérame tantito”… Eso repetido en 4 años. Cada fin de semana, en vacaciones, en amanecidas, en cumpleaños, en llegadas, en salidas, cigarros en la terraza. Eso es lo que me impacta. Nunca ponemos atención en lo que damos por hecho. Algo que está ahí siempre. Me da una rabia de esas que no perdono porque en mi vida doy por hecho muchas cosas. Doy por hecho el 78% de mi vida. (Aprox) el 22% restante son cosas como “La llamada entrante”, mis monitoreos, lo que ha Regino se le ocurrió aquella noche, el siguiente capítulo de Gossip Girl, el final del libro que leo, el mensaje que acabo de recibir, si el camión irá lleno en la mañana. A excepción del final de mi libro: ¡Todo lo demás es completamente insignificante! Tengo preguntas que quisiera haber preguntado, tengo muchas dudas y pocas respuestas y en este punto me pongo a reflexionar si lo que doy por hecho es como el papá de Chava.

Es como que 400 veces por muchos años multiplicado por muchas situaciones (amigos, parientes, ideas, besos, sexo, libros, poemas, Francia, filósofos, músicos, fotografías, noches, viajes, música, alcohol, carretera, cine, hamburguesas, caminatas, lluvia, mensajes, citas, conciertos) diciendo “con permiso” y ya.

Ya no quiero decir con permiso, ni que me digan con permiso. Verme pasar.

2 comentarios:

Princess Momo dijo...

Hola Chiquita... muy interesante lo que dices sobre que si te gusta que te toquen o no... te entiendo porque a mi me pasa, si no exactamente lo mismo (eso no lo sé, porque no estoy en tu piel), algo similar. Extraños, que ni se me acerquen, que no se les ocurra invadir mi espacio personal (salvo contadas exepciones que suelen incluir alcohol y que vergüenza cuando lo recuerdas después) y hay ciertas personas especiales que pueden estar todo lo cerca que quieran siempre. Un saludete.

madriana dijo...

Chale, tengo ya varios minutos.(casi una hora) leyendo tus post's, es increible como sintiendote tan aislada e inadaptada(como yo casi siempre) te topes con alguien que tiene muchos de tus conflictos, peculiaridades, cuestionamientos y 'contradicciones' en la cabecita.

Tus últimas palabras

“Tendré que mandar mi ropa a la lavandería”   Fue lo último que dijiste antes de cerrar la puerta.