miércoles, 25 de marzo de 2009

La Tontéi

Quiero escribir, quiero escribirte y quiero escribirles. Pero no puedo. Y me molesta que de repente todo mundo quiera ser escritor. Y me molesta más que lo hagan mejor que yo. Que por acá todos escriben y que de aquí, de mi circunstancia, no saldré. No, no soy protestante (De acuerdo a la analogía Iesuica) por lo tanto no debo ser emo. Y sí, mi comentario se llena de localidades, que de aquí soy y de aquí me harto. Me harto de mí y mis paranoias. De mis encuentros con el sol y Alfonso Reyes recordándomelo. Y es que a mí nunca me ha seguido el sol. Soy la mitad de aburrida que Reyes y por eso no me sigue. Porque no completo lo aburrida (ni siquiera para lo aburrido estoy completa) No completo nada y por eso me fastidio, después de 20 años de convivir conmigo me parece normal que me desprecie, me moleste y me den ganas de levantarme en la mañana a darme patadas. Pero en las mañanas tengo demasiado sueño y sueños. Y pienso en que forma tomará mi pelo y si por fin lloverá. La verdad es que si te extraño, y a ti también. A veces a nosotros dos y nosotros tres. Pero tres son multitud. Y recuerdo la multitud y las veces. Las veces que tenías sólo un hoyuelo en la parte izquierda de tu rostro (derecha para mí), otras veces me acuerdo de ti compañero y de ti adolescente caprichoso. Me recuerdan a Soko (So I won't say your name anyway, youre big enough to know, its all about you, its about you) Soko tontéi. Pero yo no escribo sobre ti, ni sobre ustedes. Escribo porque aún no he llegado al caos de la bipolaridad. Porque no me divierte ser Alejandra por las mañanas. Y todavía me asusta. Todavía pienso en las razones equivocadas y en los viajes de mi edad. Estoy cansada y quiero dormir. Y quiero dormirte y quiero dormirnos. Cansarnos, fastidiarnos. Ver un concierto de Nacho Vega y Christina Rosenvinge. Puedes verlo por mí. (“Si lo hacemos tonto mío, hagámoslo como es debido”)




5 comentarios:

Eduardo Arredondo dijo...

Eres bien salsa chava

Broken Glass dijo...

Tenemos algo (más) en común: nos preguntamos la forma que tomará nuestro pelo. Para mí las mañanas no pasan, no tienen una presencia fuerte en mi vida, más que un momento añorado en que llego a mi casa y me dispongo a dormir, a menos que algún suceso me vuele el sueño y me haga enojar. Que más, que esperamos lo bipolar, yo también tengo 20 años de tener que aguantarme, no como quisiera, aunque a veces para mí son muchos más, años luz quizá. ¿Te fijas cómo me pongo poética cada vez que te leo? Y preferiría borrar este comentario porque si tomo en cuenta la razón de tu molestia probablemente te haga enojar. Ya, chao.

espantapájaros dijo...

oye leiste el año de la muerte de ricardo reis?
lo que escribiste de las mañanas me recordó algo de ese libro

este
y ya

Juan Calavera dijo...

y no esperes llegar a los 20tantos y que todo se arregle.

Acidita dijo...

Estamos en las mismas, 20 años y mucha porquería. Mis mañanas comienzan muy tarde, así que las pienso y las disfruto poco, Saludos Ale y ya.

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