lunes, 17 de noviembre de 2008

No me hubieras dejado esa noche 2

Hay silenciosos efectos nacidos en el extremo del tabaco,

unidos al síntoma alcoholizado, caminan dos tres, dos tres.

Mi alegría soledad tampoco sé de ti

En este ficticio romance, pretendo mantener el coqueteo

El símbolo mágico de nuestra unidad: Fracaso platónico.

He aquí que bien he besado cada punta de mi fortuita amistad,

De tu escasa presencia,

anzuelo traidor, vuelve.

Hay pues, un intenso anhelo de silenciosos efectos,

De tabaco, alcohol.

Soledad a tu lado.

Tus últimas palabras

“Tendré que mandar mi ropa a la lavandería”   Fue lo último que dijiste antes de cerrar la puerta.