domingo, 5 de octubre de 2008

Seudopensamientos

Una de mis hipótesis sobre el fracaso de la Revolución Mexicana, una de tantas que me rondan la cabeza y que se niegan a dejarme dormir (sobretodo porque tengo ya tres semanas posponiendo el fin del ensayo que debo entregar para el San Lunes) es que su paso a la desorganización se inició en la ignorancia y en el exacerbado narcisimo de los intelectuales. Ja! En realidad puede que sólo este relacionando este suceso con los hechos actuales y que, como muchas veces, este tomando una partida muy subjetiva y carente de sentido común, como sea, no me importa; mi teória sobre que los "intelectuales" no comparten conocimiento sigue en pie, la mayoría de ellos viven en un mundo totalmente ajeno. Tal vez por eso, muchas de las veces me siento muy fuera de lugar en clase, lo que menos tengo es "intelectualidad" (a veces intento usar unos lentes de esos de pasta rojo para ver si mi rostro luce más inteligente pero supongo que eso me hace menos inteligente)

Esa necesidad que tengo de compartir lo que sé me viene desde que me levanto cada mañana, es como si quisiera compartir todo lo que me forma, todo lo que soy, el problema es que yo también he fracasado, mi lenguaje está lejos de entenderse; cuando escribo, cuando quiero llenar la hoja blanca de palabras, el lenguaje me huye, y la intepretación siempre se corta.

  • La palabra.
  • La voz.
  • El silencio.
  • El lenguaje.
  • La poesía.

Tengo alguna que otra idea en mi cabeza, a veces no tengo. Todas se pierden cuando contesto llamadas en el trabajo o cuando me entero que estoy casi-enamorada.

Entonces ya que he perdido las ideas claras, nacen estas otras, estas que llenan mi "poesía", mi manera de expresarme, de ser no-intelectual. Es curioso, comienzo a expresar las ideas "inteligentes" pero ya que he terminado de hablar del fracaso de la revolución, del 68, del caso Martí, de la inflación, de los emos, del rockband, de los ZETAS, del Cristianismo, comienza este letargo inmenso, una especia de sofocación pero que al mismo tiempo me permite respirar.

¿Conocen eso?

Comienza el estado deprimente-excitante, donde ya he dejado la comunicación clara.

Dejaré pues que la poesía me aborde, como el tren de la tarde, como las historias que me invento, como cuando amo a las 8am y desespero por no poder besarte, tan temprano, tan yo del otro lado; Dejo las situaciones tensas y me dejo reir con los dedos, mientras el sonido de las aves nos agobia y nos permite celarlas, porque vuelan, son tan libres, tan no-nosotros por la tarde, cuando yo leo Rayuela y tú buscas las excusas para olvidar que haz olvidado, cuando recuerdo que tuve amigos invisibles que fumaban mariguana a mi lado, y yo los observaba reirse, fugarse de la realidad, bailar con la música de los beatles...

Y vuelvo a poner atención a la voz de Mario, dice que no entiende mi comparación con la marcha "Iluminemos México" con la marcha del 68 y yo molesta le digo que claro que no hay comparación, la marcha primero mencionada es sólo para un estatus económico medio- alto, alto y altísimo y el 68, fue el 68... Comienzo a explicarle...

Y pongo mis lentes de pasta roja en mi rostro.

2 comentarios:

Lalo dijo...

lentes de pasta roja

Anónimo dijo...

porque me gustas tanto
y yo sin reconocerte..
Sin reconocer kilómetros
ni un ápice de tu mirada

Tus últimas palabras

“Tendré que mandar mi ropa a la lavandería”   Fue lo último que dijiste antes de cerrar la puerta.