domingo, 3 de agosto de 2008

El Tercer Acuerdo «No hagas suposiciones»

En una revista electrónica leí algo muy interesante acerca de los 4 acuerdos de la sabiduría tolteca. El tercer acuerdo, es, el punto clave de mis problemas momentaneos como mujer joven y algo estúpida.

Es sabido que la mujer enamorada o ilusionada tiene múltiples defectos que deterioran la futura relación con el hombre deseado; estos múltiples defectos hacen que la relación nunca se consolide o se mantenga estable, muchas de las veces es culpa de la mujer, muchas de las veces no. Yo me enfocaré en las veces en que la mujer es la culpable.
Miguel Ruiz dice que:
El tercer acuerdo consiste en no hacer suposiciones. Tendemos a hacer suposiciones sobre todo. El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto. Juraríamos que es real. Hacemos suposiciones sobre lo que los demás hacen o piensan -nos lo tomamos personalmente - y después, los culpamos y reaccionamos enviando veneno emocional con nuestras palabras. Este es el motivo por el cual siempre que hacemos suposiciones, nos buscamos problemas. Hacemos una suposición, comprendemos las cosas mal, nos lo tomamos personalmente y acabamos haciendo un gran drama de nada
Acabamos haciendo un gran drama de nada, he ahí el meollo. La mujer se convierte en la vivora venenosa que, sin querer, se 'enamoró' y se creó todo un mundo ficticio, un mundo de momentos y frases malinterpretadas; esta mujer acaba teniendo ataques de neurosis culpando al hombre por hacer que las frases o los momentos se malinterpretaran, pero en realidad, nunca fue culpa de él, debido a que en lo simple que puede realizar para un hombre conquistar a una mujer, no estan los mensajes subliminales oi los dobles sentidos.

Cuando la mujer afectada se da cuenta que la realidad le pinta otra cosa, su mundo de felicidad se destruye y el hombre no lo comprende, no porque no quiera hacerlo, sino porque desde un principio no se imaginó que los movimientos o los actos más insignificantes valían algo en la mujer. No porque no sea inteligente el hombre, sino porque se aleja de las complicaciones, y puede, a veces, no todas, habalr un poco más claro si se le pide como favor dicho acto.

Todo este tipo de cosas, podrían multiplicarse en mujeres que utilizan la imaginación como pieza fundamental de su vida diaria, he aquí el ejemplo de aquella mujer que necesita imaginarse palabras, actos, hechos, personajes, vidas completas, para escribir en su blog, en su diario, en una revista o en su próximo bestseller. Una Pintora, una bailarina, una escritora, que miedo le da a esta mujer, por que de eso vive, la que crea música, la que pide imaginación.
El gran mitote de la mente humana crea un enorme caos que nos lleva a interpretar y entender mal todas las cosas. Sólo vemos lo que queremos ver y oímos lo que queremos oír. No percibimos las cosas tal como son. Tenemos la costumbre de soñar sin basarnos en la realidad. Literalmente, inventamos las cosas en nuestra imaginación. Como no entendemos algo, hacemos una suposición sobre su significado y cuando la verdad aparece, la burbuja de nuestro sueño estalla y descubrimos que no era en absoluto lo que nosotros creíamos.
Por eso la mujer llora ante todo lo que le sucede después de que su burbuja explota, ya no puede respirar. Se llena de bacterias, suciedad, realidad.

Es por eso que las lecciones de vida, y por supuesto la filosofía tolteca ordena 'no hagas suposiciones' mucho menos tengas expectativas ante otro ser, que triste la frase 'debí haberlo sabido'.

deagh, todos debes haberlo sabido en algún momento, todos.







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