sábado, 5 de julio de 2008

Segunda Persona

Pensar que tienes en tu mano tu destino, tus amoríos y tu descisión de sobrellevar lo que quieres en un hombre. Y pensar que te quedas callada Alejandra, cuando ella te dice cosas que odias de la debilidad femenina. De todas maneras ella se conforma con la mitad de lo que aquel hombre le puede ofrecer; ambos están conscientes que la atracción de sus cuerpos es inevitable y que, aunque él ya gocé de la compañia de otra mujer, ella también forma parte de sus deseos carnales y mentales.

En cambio, tú Alejandra, ni con eso te conformas, tú eres de las peores, de aquellas que pueden estar saboreando una invisibilidad. Estas consciente, no de la atracción, sino, de la des-atracción de esos hombres, que te niegan y después de escuchar tus palabras de necesidad te olvidan.


Entonces te conformas con nada, con la nada que te ofrecen los hombres de las que te has enamorado. que no son muchos, son tan pocos y tan lejanos.

Te preguntas ¿qué has hecho mal? has olvidado al debido tiempo y has tratado de seguir la corriente de impulsos, aún así él, ellos, buscan una mujer más completa, tal vez mayor, tal vez más bella, o más inteligente o simplemente más 'no-tú'.


Es por eso que estos viernes nocturnos y sabados matutinos reflexionas la escasa presencia de esos hombres, de los reencuentros no fortuitos, de lo tanto que deseaste darle un beso de despedida mientras volvías la mirada a los ojos que no te quieren y te dejaron en el olvido, nada más para dejarte claro que aún y pese a las concecuencias siguen conformandote con esos y los que sigan.

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