sábado, 19 de julio de 2008

Cadaver Exquisito

Dijo el doctor que yo tenía un corazón violento. Pero yo no le pinche creo a ese doctorcillo de mierda que se ve más joven que yo, cuántos años puede tener, ¿quince? no es que yo sea violenta, es que a veces me es difícil controlar un poco mis impulsos, además yo no tengo la culpa de que toda la gente que me rodea sean unos pendejos. Total yo salí disgustadísima por que el puto me cobró muy cara la consulta y sólo me dijo una sarta de mamadas. Yo le dije: métase el estetoscopio por donde le quepa y los palitos abatelenguas, este… donde le guste y luego diga: ah! Como todos los pinches pacientes que le siguen la pinche corriente.

Saliendo del consultorio me tomé con Tomás y pues como siempre, me miro con cara de: no te pinche mames, deja de portarte asi. Y pensé: Tomás está bien bueno, bien papi, debería de terminar con él un día de estos en la cama, de mis papas. Pero el puñetas todavía anda con su rollo: “nosequechingadosquieroconmivida” pero, no importa, está demasiado bueno, un día de estos, lo emborracho y me lo tiro. Eso a huevo que es fácil.

Regresando al tema principal, porqué habría detener un corazón violento, ¡si soy bien padre! Yo en realidad soy una señorita bastante dulce y recatada. Sólo que es un poco difícil darse cuenta de eso. Los hombres no me consideran, pinches putos. Ni siquiera me dejan escoger la posición, es más, sólo Tomás puede darme ordenes.

Haber que pasa.

2 comentarios:

jehú dijo...

pos sí, aun no apareces en el poema colectivo porque es un fragmento nada más, de esa hermosa epopeya intitulada "En busca del congreso perdido".

Juan Carlos Castillo Tanori dijo...

=)

Me dió risa.

Hombres putos.

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