domingo, 30 de marzo de 2008

La cueva de Satanás

Como si no fuera suficiente, aguantarme las ganas de gritarme a mi misma, aparezco un viernes en la noches buscándolo entre la gente, entre las miradas protectoras de dos amistades, entre música que siempre me ha llenado el corazón.

Puta madre! para eso son los bares de por acá! por algo, un lugar arquitectónicamente histórico lo han convertido en un antro gigante, cueva de satanás y otros males (eso dice mi papá).

¿Otros males? No. La bebida es otro mal, medio de malentendidos entre dos personas, entre varia gente, entre un hombre y una mujer que se pudieron ir una noche o dos a la cama. Total, yo estaba a punto de dejar el celibato con la cerveza. Olvidate mujer, olvidate. Me pregunté si estaría con ella. yo me preguntó muchas cosas, así que no me sorprendió.

El barrio antiguo de la ciudad de Monterrey guarda muchas historias, algunas muy pocos románticas (tuve un flashback de yo vomitandole los zapatos a un exnovio) otras vergonzosas y otras, por supuesto, románticas. (Recordé mi mirada detenida en el cigarro de tu boca) creo que por eso es la cueva de satanás según mi padre, es la cueva de cosas demasiado extrañas, pero aquí en monterrey la doble moral y el doble sentido y todo lo doblado y mal sentado van de la mano.


Para las dudas, pretendo volver a mi celibato.

2 comentarios:

Miguel Angel dijo...

Realista y acertada la descripciòn de la doble moral en esta regiòn del paìs; quienes provenimos de otra zona lo notamos de inmediato.

No somos los visitantes ni mejores, ni peores simplemente diferentes. Pero a decir verdad, que bien se la pasa uno en los antros de esta ciudad.

Juan Carlos Castillo Tanori dijo...

se lo pasa uno agusto

Mundano el buen placer


y esa MCvomitada!

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