jueves, 6 de diciembre de 2007

Tarde en casa


Uno a veces reniega por que no hay Zucaritas en la alacena y de paso piensa en el tiempo perdido y en los sentimientos gastados (que se renuevan) y, como digo, uno reniega.
Yo me canso de renegar por eso admito que suelo estar contenta y sola. Entre todo esto, la felicidad de una tarde sola entre libros y anhelos es bueno. Recuerdas, ves algo de futbol y reeles a Milan Kundera... lo malo llega cuando no hay de comer y te das cuenta que ya no hay Zucaritas.

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Valiente

En un acto de confianza me confesé: "Como no estás, nada está hecho para mí, llueve tanto aquí adentro que el infierno abre ventana...